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EDITORIAL EN 'LA VENTANA'

Mujeres protestan por la presencia de Vox en el Parlamento andaluz.

CRISTINA QUICLER (AFP)

Derecho a discrepar

Carles Francino

No me gusta nada la imagen del Parlamento andaluz rodeado de manifestantes. A todas las personas que ocupan un escaño las han votado, y eso hay que respetarlo

A ver cómo digo esto sin que nadie se ofenda. Bueno, como es imposible, casi mejor que lo suelte y punto; así que allá va: no me gusta mucho, no me gusta nada de hecho… la imagen del Parlamento andaluz rodeado hoy de manifestantes, justo en el comienzo del debate de investidura. No voy a repetir la majadería de algún dirigente de Vox cuando lo ha comparado con la kale borroka, ni tampoco creo que sea un escrache, como apuntan desde el Partido Popular… porque el derecho a manifestarse y la libertad de expresión es algo que, de momento, aún tenemos en este país. No, no digo nada de eso, pero tampoco puedo evitar una sensación de incomodidad.

Yo estoy de acuerdo con el grito de guerra de esta mañana: “En igualdad, ni un paso atrás”. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo? Esta tarde, de hecho, están convocadas concentraciones en muchas ciudades españolas, concentraciones feministas, porque existe un riesgo real de involución en el proceso por conseguir esa igualdad entre mujeres y hombres. Pero yo, qué quieren que les diga… esas protestas -con todo el derecho del mundo, insisto-… pues cuanto más lejos del Parlamento mejor, sobre todo en un día como hoy. Y desde luego, ese otro grito de: “Fuera fascistas de nuestro Parlamento”... Bueno, bien, vale. Pero a todas las personas que ocupan un escaño -a todas- las han votado, no están ahí por casualidad. Y eso, amigo -y amiga- hay que respetarlo. Combatirlo con todas las armas democráticas a mano, pero no pretendiendo decidir quién tiene derecho o no a estar ahí.

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El otro día ocurrió también en Barcelona, en un acto callejero organizado por Vox. Ahí se gritó “¡fuera fascistas de nuestras plazas!”, hubo algún incidente y todo. Pues no, los fascistas son los que no dejan hacer; los demócratas somos los otros. Y en democracia se ganan elecciones, se pierden elecciones, puedes gobernar, estar en la oposición... son legítimas las mociones de censura, por ejemplo... pero si la reacción de los propios políticos es decir que Pedro Sánchez es un okupa de la Moncloa o fletar autobuses para manifestarse frente al Parlamento andaluz... yo, sinceramente, creo que no vamos bien. Pero es solo mi opinión. No pretendo convencer a nadie.