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Editorial

Dentista municipal en Barcelona

Las críticas al proyecto de Colau por electoralista no deben hacernos olvidar que beneficiará a una gran parte de la población

Un dentista en el servicio municipal de Barcelona.

Un dentista en el servicio municipal de Barcelona. / Albert Bertran

Según las encuestas, el 12% de los ciudadanos barceloneses dejan de ir al dentista por causas económicas, acuciados por otras necesidades. Es un porcentaje elevado de la población que se beneficiará del proyecto de Ada Colau que acaba de superar el trámite de la comisión de Derechos Sociales y que se discutirá en el pleno del mes de marzo. La idea, consistente en atender, a partir del 2019 y en el plazo de dos años, a unas 36.000 personas anualmente con unas tarifas un 40% menores de los precios de mercado, significa un paso adelante en política social por cuanto el sistema público sanitario no contempla la salud bucodental (obturación, endodoncia, higiene) entre sus prioridades, aunque sí las extracciones de piezas.

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El Ayuntamiento de Barcelona ya dispone de una oferta para ciudadanos sin recursos y en situación de vulnerabilidad, pero el primer servicio de dentista municipal en España es más ambicioso y con carácter universal. Las críticas de la oposición por una medida que consideran populista y electoralista, y la discusión sobre la viabilidad e idoneidad del proyecto expresada por el Col·legi d'Odontòlegs de Catalunya, no deben hacernos olvidar que se trata de un servicio que beneficiará a una gran parte de la población para que el derecho inexcusable de acceso a la odontología no sea un privilegio sino la satisfacción de una necesidad básica.