Ir a contenido

Al contrataque

Autobuses a Ferraz

CRISTINA QUICLER (AFP)

Autobuses a Ferraz

Cristina Pardo

En lugar de enviar a seguidores ante el Parlamento andaluz, quizá Susana Díaz debería enviarlos ante la sede del PSOE en Madrid, porque es ahí donde va a tener que librar el verdadero pulso

Nunca he entendido a los políticos que, inmediatamente después de fracasar en unas elecciones, alientan la movilización en la calle. Me parece un intento ridículo de demostrar una fuerza que no han tenido donde hay que tenerla: en las urnas. Esto me vale para la "alerta antifascista" que lanzó Pablo Iglesias después de los comicios andaluces, pero también para las protestas que ha impulsado el PSOE a las puertas del Parlamento andaluz, coincidiendo con el debate de investidura de Juanma Moreno. Que conste que no estoy diciendo que me parezca mal (ni bien), sino que no comprendo su utilidad.

Pataleta de quien pierde el poder 

Sí comparto cualquier manifestación de rechazo a las ideas de Vox sobre violencia machista, pero en este caso, no entiendo qué gana Susana Díaz fletando autobuses y animando a los ciudadanos a concentrarse en la calle. Supongo que detrás se esconde, en el mejor de los casos, una especie de pataleta de quien pierde el poder al ver cómo se les arrebata algo que creían suyo; en el peor de los casos, el deseo de difundir la idea de que sin los socialistas en la Junta, proliferan la inestabilidad, el desánimo de la sociedad y las algaradas callejeras.

En mi opinión, el pacto alcanzado en la Junta tiene muchísimos riesgos. Primero, porque en los tres partidos que lo sustentan primarán los intereses electorales, ante la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas. Segundo, porque eso les llevará a tomar decisiones que, con toda probabilidad, provocarán desconcierto entre sus votantes. Tercero, porque todo va a depender de Vox, que ya nos ha dado algunas pistas acerca de cuáles son sus prioridades; algo que, a su vez, provocará el desgaste, fundamentalmente, de PP y Cs. De hecho, según la formación de Santiago Abascal, lo que había en los exteriores del Parlamento era 'kale borroka'. Terrorismo callejero. Qué perversión del lenguaje.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Y por último, el PSOE ya ha demostrado alentando la protesta social a la primera de cambio, que piensa hacer una oposición dura. Se supone que estará encabezada por Susana Díaz, si es que ella consigue sobrevivir a Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno es el que se apresuró a restarle autoridad pocas horas después de las elecciones. Es él quien ha sugerido, directamente y a través de sus portavoces en el partido, que Díaz debería dejar paso a la renovación del partido en Andalucía. Por lo tanto, no sé si es en los exteriores del Parlamento andaluz donde debe la expresidenta hacer sus demostraciones de fuerza. No sé si Sánchez la considera tan imprescindible, por mucho jaleo que se monte en Sevilla. Quizá Susana Díaz debería mandar los autobuses a Ferraz, porque es ahí donde va a tener que librar el verdadero pulso en el corto plazo.