ANÁLISIS

Lo importante es la ejecución

los presupuestos de Pedro Sánchez, sin cumplir al 100% con el Estatut, se acercan mucho y son todo un guiño a los independentistas para que le presten sus votos y le permitan terminar la legislatura

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 María Jesús Montero y Ana Pastor con los presupuestos de 2019.

 María Jesús Montero y Ana Pastor con los presupuestos de 2019. / Tània Tàpia (ACN)

En los próximos días, se escucharán las quejas de ERC y a PDCAT asegurando que los presupuestos de Pedro Sánchez incumplen el Estatut y no son creíbles. El PSOE responderá que sí cumplen con Catalunya de largo. Y el PP y Cs reiterarán que Pedro Sánchez vive arrodillado a los independentistas al prometerles inversiones millonarias en detrimento de otros territorios.

La realidad es que un acercamiento desapasionado a las cifras nos permite afirmar que las cuentas técnicamente incumplen el Estatut, que estipula que Catalunya debería recibir el 19,2% del total de la inversión estatal en correlación con el peso del PIB catalán en la economía española. Pero, aun así, son infinitamente más justas y equitativas que las lacerantes cuentas con las que cada año se despachaba Mariano Rajoy. 

En las cuentas presentadas este lunes por la ministra de Hacienda María Jesús Montero, Catalunya recibe un 16,8% del total la inversión territorializada presupuestada, hasta sumar un total de 2.051 millones de euros. A esta cantidad, el Gobierno suma otros 200 millones de euros adicionales fuera de este capítulo. Se trata del primer pago fraccionado de una deuda acumulada con Catalunya de 759 millones de euros por incumplimiento en el pasado del Estatut. Hay una sentencia del Supremo que obliga a pagar este dinero y el PP la obvió por completo. Así que hay que reconocer, como mínimo, la voluntad del Gobierno de empezar a deshacer la madeja del agravio acumulado.

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¿Qué harán ERC y PdCAT? Uno de los argumentos que usarán para rechazar las cuentas será la gran desconfianza que existe sobre la ejecución de las inversiones que se incluyen en los presupuestos. En el 2015, por ejemplo, tan solo se ejecutó el 71% de lo previsto, por debajo del 89% estatal, según un informe de la Cambra de Comerç. A su vez, la inversión realizada en Catalunya significó solo el 8,2% de la total de la inversión regionalizada. Nunca antes se había registrado un balance de la ejecución de la inversión del Estado en Catalunya tan negativo como el del 2015. Durante el periodo 2004-2012 la media anual fue del 82%. Cifras catastróficas que han contribuido al sentimiento de agravio en Catalunya.

Aprobar un presupuesto no depende exclusivamente de las cifras económicas, sino de las estratategias de cada uno de los partidos, ya que se trata de una negociación política por excelencia de la que depende la estabilidad del Gobierno. Y en este sentido, los presupuestos de Pedro Sánchez, sin cumplir al 100% con el Estatut, se acercan mucho y son todo un guiño a los independentistas para que le presten sus votos y le permitan terminar la legislatura. No parece que el independentismo esté por la labor de dar su apoyo al Gobierno del PSOE. Y la verdadera pregunta que deberá hacerse es qué gana y qué pierde si Sánchez no aprueba sus cuentas. De entrada, se perderán la oportunidad de fiscalizar la ejecución de una inversión de más de 2.000 millones de euros.