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Consumo e internet

La dejadez de la publicidad

La dejadez de la publicidad

Isabel Sucunza

Lo que dice más y nada bueno de nosotros, los consumidores, es que el método del bombardeo de grandes marcas en las redes sociales siga funcionando

Pasa durante todo el año pero, igual que pasaba con los anuncios de juguetes en los tiempos del monopolio televisivo de lo audiovisual, en tiempos prenavideños se intensifica hasta el absurdo. Hablo de la publicidad de las grandes marcas en las redes sociales.

Este año han proliferado los anuncios de 'snacks' y de ropa; por no hablar de los de cosméticos. Todos tiran de la consabida combinación 'influencer'-cosa a vender. La parte ridícula llega de la mano de dos factores: la masificación de los primeros (los recomendadores) y la banalidad de los segundos (los productos). La velocidad a la que se consumen las piezas publicitarias en estos soportes sería el tercer factor que, en una sociedad pensante, haría que todo saltara por los aires… Pero.

Durante el minuto corto que uno pasa consumiendo los 'stories' de un 'instagrammer', puedes encontrártelo explicándote que ha descubierto un centro en el que te ponen las pestañas postizas definitivas que te ahorrarán horas de aplicación de rímel, mientras que, cuatro vídeos después, la misma persona te exhortará que te compres la máscara de ojos perfecta que tienes que tener en tu lavabo sí o sí.

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También existe el género del 'unboxing'. Es en este en el que la masificación de marcas hace que todo pierda su sentido inicial: el de hacer que una destaque por encima del resto. Cientos de 'instagrammers' abriendo centenares de cajas de centenares de firmas diferentes, dedicándole unos diez segundos como mucho a cada caja (al tiempo que tardan en abrirla, de hecho) mientras van exclamando: "'I'm-so-excited-thank-you'-nombredelamarcaencuestión), para seguidamente pasar a la caja siguiente. Es una especie de bombardeo absurdo al cual juegan las marcas como quien juega a comprarse todas las terminaciones de la lotería pensando que alguna tocará.

El de algunas marcas, por el contenido de sus apuestas publicitarias, es de un pasotismo total. Parece que todas hayan decidido quedarse con la premisa: "si no estás, no existes". Lo peor, lo que dice más y nada bueno de nosotros, los consumidores, es que este método les siga funcionando aún.