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Confianza en la gente

Campaña para que las cabalgatas de Reyes incluyan este año a personas negras haciendo de rey Baltasar.

CASA NOSTRA, CASA VOSTRA

Los ojos del nuevo año

Núria Iceta

Cuestionarnos y cuestionar qué hacemos, cómo y por qué debería ser una obligación ética. No podemos renunciar al ejercicio de las libertades y de los derechos, a la idea de la justicia social

El inicio de un nuevo año se suele encarar con diferentes grados de incertidumbre y de esperanza, pero mi sensación para el 2019 -y veo que no soy la única- es la de la certeza de que la situación política en nuestro país no remonta todavía. Empezamos abrumados por la inminencia de los juicios, abrumados por la representación institucional de la extrema derecha de bajos instintos, abrumados por la violencia contra las mujeres en la calle -en lamentables discursos políticos y en el rincón más íntimo de las casas-, abrumados por nuestra impotencia para cambiar las cosas.

A pesar de todo, me quedo con la gente, y fío la esperanza en aquellos que miran a los ojos de quien tienen delante y a los ojos del mundo. En estos años la vida me ha puesto muchos delante, y no quiero olvidarlo ni dejar de sorprenderme ante los que se muestran incapaces de hacerlo... ¿qué puede haber más importante que las personas? ¿Una idea? ¿Una 'cosa'? Me quito el sombrero ante los que con una sencilla campaña como la de #BaltasarDeVerdad nos han hecho hecho ver lo absurdo que era embetunar rostros reales cuando tenemos tanta gente de color dentro de nuestras comunidades; los músicos y cantantes que llevaron el 'Mesías' de Händel el otro día ante la prisión de Lledoners; ante la cantidad de mantas recogidas en 48 horas respondiendo a la llamada de Proactiva Open Arms; ante Elvira que un día se detuvo a hablar con Pedro y lo acompañó a la Fundació Arrels... Solo había que mirar con otros ojos a los ojos de los demás.

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Y de las miradas a los gestos y de ahí a las preguntas... cuestionarnos y cuestionar qué hacemos, cómo y por qué debería ser una obligación ética: ¿Para qué? ¿Para quién? No podemos renunciar al ejercicio de las libertades y de los derechos, a la idea de la justicia social, de entender el mundo como un espacio compartido para todos, cada uno desde su responsabilidad.

Que allí donde no hayan llegado los Reyes Magos lleguemos nosotros: un poco más de sentido común, compasión y mirada larga. Se nos presentará la oportunidad de demostrarlo en cada esquina.