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LA CLAVE

Santiago Abascal y Pablo Casado.

Casado, cazado por Abascal

Joan Cañete Bayle

El líder del PP no puede competir con el discurso extremista de Vox

A veces, me imagino a Pablo Casado, en la intimidad de su despacho, deseando haber perdido las primarias del PP ante Soraya Sáenz de Santamaría. Lo bien que se lo estaría pasando ahora, con su colega Santiago Abascal, diciendo verdades como puños, sin complejos, como a ellos les gusta, sobre los catalanes que quieren romper España, sobre el golpista Pedro Sánchez y su gobierno ilegítimo, sobre las hordas de inmigrantes (ilegales, y además infieles, si no que baje Dios y lo vea) que invaden España, sobre la caza, los toros, el belén y la Navidad, sobre las bondades de la Legión española y sobre la toma de Granada. Bien mirado, Casado ya dice algunas de estas cosas, pero no es lo mismo decirlas en un PP que baja y baja en sondeos y elecciones (en Andalucía perdió, aunque nadie lo diría) que abrazado (virilmente, por supuesto) a Abascal, que sube y sube en sondeos y elecciones (400.000 votos y 12 escaños en Andalucía, por un millón de votos y 33 escaños del PSOE, que nadie lo diría, tampoco).

Macho alfa

Casado ya lo intenta, pero a macho alfa nadie puede con Abascal, al fin y al cabo en el PP aún quedan algunos (pocos) maricomplejines, como la caverna solía llamar a Mariano Rajoy. Por eso se fueron Abascal y los suyos, para poder decir las verdades que el PP, con esa manía de perseguir el voto del centro, no podía decir aunque muchos –entre sus cuadros y sus votantes– las pensaran. Casado ya estaba en ese empeño, al estilo de su admirado Viktor Orbán, bajo la estela de Donald Trump, en su pugna con Albert Rivera. Con Ciudadanos se atrevía, pero con Abascal no hay nada que hacer, a derechista azote de indepes, progres, feministas, inmigrantes y demás subvencionados por George Soros no hay quien le gane.

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Contra Soraya, debe de pensar Casado, hubiera sido más fácil. Moderada, podría haberle dicho, O algo peor: estadista, responsable. Hubiera podido maniobrar para acercarse a Abascal, irse con él o hacerlo regresar al partido, libre de mariacomplejados, de su mano. Pero ahora, cruel destino, si Abascal vuelve, ¿quién querrá a la copia pudiendo tener al macho alfa original?

Pobre Casado. Si pacta con Abascal, pierde. Si lo rechaza, también. Con lo que a él le gusta la caza, y lo han cazado. La reconquista lo ha pillado en caballo perdedor.