Ir a contenido

Dos miradas

Imagen de Black Mirror: Bandersnatch.

Gorgias y Netflix

Josep Maria Fonalleras

En 'Bandersnatch' se crea la ilusión que el espectador es un personaje más, el 'deus ex machina' que interviene en la historia

Nunca me han gustado las historias interactivas. Hubo un tiempo en que se publicaban muchas, novelas en las que tenías que elegir el recorrido de los personajes. No veía el qué, porque la literatura (si exceptuamos 'Rayuela') ya es una aventura en sí misma, sin necesidad de que te digan que se trata de una aventura. Es decir, que me planté ante 'Bandersnatch', la novedad de Netflix, con una cierta dosis de escepticismo. Sí, bueno, un juego, una manera de pasar el rato, imaginando que dominas el relato cuando, en realidad, como ocurre siempre, es el relato que te domina a ti.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Reconozco que me equivoqué. Lo que empieza como un juego (y gracias a la literatura, por mucho que haya efectos especiales y tecnología), se convierte en una reflexión intensa sobre la realidad y la ficción, círculos que se empiezan a dibujar y que se cierran, guiños, digresiones narrativas, la construcción de un universo autónomo que te acerca a la locura. En 'Bandersnatch' se crea la ilusión que el espectador es un personaje más, el 'deus ex machina' que interviene en la historia y es capaz de modificarla. En apariencia, claro, pero consciente de un vértigo que es un engaño que lo hace más sabio, justamente porque se deja engañar. Es lo que decía Gorgias, el retórico. Son "palabras que mueven la audiencia hacia la audacia o que hacen entumecer y hechizan el alma con persuasión maligna". Una vez recuperado del susto, le hubiera gustado, este 'Bandersnatch'.

Temas: Series Netflix