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EL TOQUE INGLÉS

Solsjkaer saluda a los aficionados de Old Trafford tras el triunfo del United sobre el Reading en la Copa (2-0). 

AFP / OLI SCARFF

El trivial de Sir Alex Ferguson

Josep Martí Blanch

El nuevo entrenador del United, Solskjaer, el "asesino con cara de niño", es más bien un Hobbit de La Comarca feliz y contento

Europa es donde hay un café, dice el sabio Georges Steiner. Inglaterra es donde haya un pub, dice la CAMRA (Campaing for Real Ale), la entidad que desde 1971 lucha porque la cerveza sepa a cerveza y pague menos impuestos. Si ambos llevasen razón, que cada vez haya menos cafés que merezcan llevar ese nombre (¡Starbucks y engendros similares no lo merecen!) y que los pubs vengan cerrando desde hace años en una media superior a los quince a la semana explicaría que Europa e Inglaterra se parezcan cada vez menos a ellas mismas y que sus habitantes estén, de un tiempo a esta parte, en un creciente estado de malhumor.

Los ingleses pronto llevarán cincuenta años jugando al trivial en los pubs. Ellos lo llaman "Quiz nights" y a partir de los setenta se expandieron como una plaga. Los negocios se salvan llenando la caja registradora y los juegos por equipos de "preguntas-respuestas" atraen a personas que de otro modo estarían en casa. Se emborrachan igual pero parece menos grave, puesto que lo hacen mientras intentan demostrar que no son unos ceporros.

El técnico que ha rescatado al United de la ruina en que vivía con Mourinho quiere recuperar el hábito de que su plantilla juegue al trivial

Adelante con los "Quiz" si ayudan a mantener la persiana subida y a poner el malhumor entre paréntesis. Por cierto, ya que hablamos de bebida, sepan que Inglaterra es el primer país del mundo donde las mujeres han empatado con los hombres en dosis de alcohol ingeridas a la semana. Igualdad efectiva.

Así lo ve también el nuevo entrenador del United, el noruego Ole Gunnar Solskjaer, que quiere recuperar el hábito que en su día introdujo el mítico Sir Alex Ferguson de hacer jugar a la plantilla al trivial después de las cenas en los hoteles de concentración. El míster de los Red Devils no quiere salvar ningún pub, sólo a su equipo.

Las partidas se acompañan, suponemos de agua con gas, pero sirven para evitar que sus estrellas vivan aisladas en sus habitaciones chateando con los amigotes o vete a saber con quién. No le va mal de momento. Desde que se sentó en el banquillo el "asesino con cara de niño" (mote que se ganó jugando por su efectividad ante el gol a pesar de sus facciones inocentes), su equipo va como un tiro y vuelve a ser una amenaza.

Por cierto, más que de asesino, Solskjaer lo que tiene es una cara de hobbit feliz y contento pululando por la Tierra Media de El Señor de los Anillos. Si dirigiera un periódico ordenaría a los redactores que lo rebautizaran como Frodo. Jugaríamos con los nombres de la saga de Tolkien aprovechando el aspecto de habitante de La Comarca del nuevo entrenador. A Alex Ferguson, lo llamaríamos Gandalf, por sabio, y para hablar del pasado nos referiríamos a Mourinho como Saruman, por malo.

El prestigio de la Copa inglesa

Juguemos también nosotros al "Quiz Football". Adivinen: ¿Por qué la  Copa inglesa acumula el prestigio que otras competiciones similares, como la Copa del Rey no han tenido ni van a tener jamás? La tercera ronda de la competición, en liza este fin de semana, es ya un acontecimiento deportivo con todos los grandes clubes en el escenario.

Lejos queda agosto y los más de 700 equipos, muchos de ellos verdaderos desharrapados del mundo del balón, que cada año compiten en el torneo futbolístico más antiguo del mundo. Aquí tienen una respuesta sencilla: la quieren, la respetan, la desean y jamás la han considerado un premio de consolación para el tonto de la feria. La tratan como debiera tratarse a la cerveza, vaya. O al café, ustedes que están en el continente.