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LA CLAVE

Donald y Melania Trump se hacen un selfi con militares en la base estadounidense de la ciudad iraquí de Al Asad. 

JONATHAN ERNST (REUTERS)

Polvorín

Olga Grau

Los malos ecos para la economía llegan en un momento en el que el desempleo juvenil en Europa está por encima del 25% y los salarios están estancados

¿Será 2019 un año tan difícil para la economía como anticipan los mercados? Los datos económicos siguen siendo bastante sólidos en el mundo. Pero, como dijo esta semana el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se trata de indicadores retrospectivos, y los bancos centrales deben establecer políticas mirando hacia adelante y no solo hacia atrás.

Lo que se vislumbra a la vuelta de la esquina, y para lo que se preparan la Fed y el BCE, es un año complejo en el que las crisis políticas y el auge de los populismos generarán un conjunto de riesgos nada despreciables para la economía mundial.

No se trata tan solo de la guerra comercial que ha emprendido Donald Trump con China, sino de la parálisis que experimentarán las principales economías europeas como consecuencia de la fragmentación política, la debilidad de sus gobernantes, los procesos electorales en ciernes como los comicios europeos y el auge de la extrema derecha con un discurso muy agresivo en contra de la inmigración y de la cooperación entre países, lo que ha sido históricamente la base de la creación de riqueza en Europa.

Alemania está inmersa en la sucesión de la líder durante una década Angela Merkel y la estrella fulgurante de Emmanuel Macron se apaga en Francia bajo la presión de un movimiento sin líderes orquestado por los indignados enfundados en chalecos amarillos. El ‘brexit’ sin acuerdo es ya una opción nada descartable, de hecho España está preparando su plan de contingencia, que presentará durante este mes. Y a todo ello se suma un debilitamiento de la economía china, una locomotora mundial.

Los malos ecos para la economía llegan en un momento en el que el desempleo juvenil en Europa está por encima del 25% y los salarios están estancados. Por lo que una recesión ahora, sin que se hayan recuperado los niveles de empleo y bienestar anteriores a la crisis, sería letal, un polvorín. Por suerte, los pronósticos no siempre se cumplen porque la economía tiene mucho que ver con la psicología y con las decisiones individuales. Y los ciudadanos de forma individual pueden contribuir a encauzar a sus gobernantes.