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IDEAS

El escritor Borja Bagunyà. 

ALBERT BERTRAN

No es nada personal

Jordi Puntí

Los últimos meses del 2018 nos han dejado un cierto debate sobre la crítica literaria en el ecosistema catalán. Es una discusión que revive más o menos cada década, a menudo para acabar volviendo a los mismos problemas, y con los mismos críticos como protagonistas -y alguno nuevo-, es decir que las dudas no se resuelven o quizás ya forman parte de un contexto autorreferencial y cíclico. La falta de influencia de la academia en la vida cultural, el espacio reducido de la crítica en los medios, el peso excesivo de la actualidad editorial, los límites entre reseña y crítica... Son aspectos que se añaden a las quejas de algunos críticos, quienes reclaman la necesidad de romper la burbuja de la vida cultural catalana, donde se evitan por sistema los conflictos y las tensiones.

El microcosmos que no quiere ruido y evita la confrontación y los conflictos es un mal del ecosistema literario catalán

En uno de los excursos que aparecen en el ensayo 'Trapologia', de Max Besora y Borja Bagunyà, y que lo hacen más interesante, los autores se refieren al “principio de resistencia a la confrontación (...) que ha acabado instalando una especie de pacto de no agresión particularmente asfixiante”. Y es asfixiante, dicen, porque elimina de la esfera pública “la disensión, el diálogo, la discusión y la confrontación”, porque “genera una costra de positividad insufrible”, y porque “se ha eliminado la distancia entre el autor y la obra”. La complacencia pujolista y el clientelismo de país pequeño, es cierto, han modelado un microcosmos que no quiere ruido, pero no sé si es exclusivo de aquí o es un mal de la mayoría de sociedades literarias.

Es sintomático, por ejemplo, que el 'New York Times' haya publicado recientemente una serie de normas que siguen para evitar “los conflictos de interés” en las reseñas que encargan para su suplemento literario. Entre otras condiciones, escriben, un autor no reseñará nunca más de un título de otro autor. Los autores que comparten agente literario no se pueden reseñar entre ellos. Si has escrito una frase publicitaria para un autor, no puedes reseñar su nuevo libro. Parece todo muy básico, ¿verdad? El respeto intelectual como crítico, pues, hay que ganárselo también en cada artículo, asegurando antes esa distancia personal. Empecemos por aquí.