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ANÁLISIS

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante el acto de la formacion celebrado el pasado 7 de octubre en el Palacio de Vistalegre de Madrid.

PAOLO AGUILAR (EFE)

Vox, el partido que no ama a las mujeres

Carmen Domingo

Bastan 12 diputados para que nos demos cuenta de la importancia de ir a votar y, me atrevería a decir, de votar bien

Arranca el 2019 con dos pésimas noticias para las mujeres: la decisión de la Audiencia de Navarra de mantener en libertad a los miembros de La Manada y el asesinato de la primera víctima de violencia machista, una joven de 26 años, a manos de su pareja. A estas dos se suma una tercera, pésima: Vox, formación política cuyo portavoz en Andalucía es el exjuez Francisco Serrano ⎯inhabilitado por el Tribunal Constitucional por prevaricar desde su cargo de juez por la tutela de un menor de padres separados⎯, reiteró su amenaza a PP y Cs de negarles su apoyo en la investidura de Juanma Moreno si no se comprometen a eliminar, “entre otros”, el punto 84 de su acuerdo programático, donde dicen que llevarán a cabo, “con dotación presupuestaria suficiente”, las medidas contenidas en la ley de prevención y protección integral contra la violencia de género, al considerarlo, los de Vox, “ideología de género”.

Votar bien

Es 2019 y de poco sirve escandalizarse con las políticas machistas defendidas por Bolsonaro en su recién toma de gobierno en Brasil cuando el enemigo está en casa y, a pesar de los 976 asesinatos de mujeres desde el 2003, bastan 12 diputados para que nos demos cuenta de la importancia de ir a votar y, me atrevería a decir, de votar bien.

Trato entonces de entender qué es “ideología de género” y conocer la demanda de Vox y leo el punto 70 de su programa electoral: “Derogación de la ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los procesos de divorcio.” Dicho así, pienso, si un hombre matara a su exesposa, no sería considerado violencia de género, porque ya no es su familia, y tendría menos condena y, entonces, aparece la perversión que defienden: la misma ley que nos debería proteger, nos obliga a vivir con nuestro maltratador  para que este pudiera ser penalizado como tal. O sea, si te separas de tu maltratador, este no será tu familia y su violencia -asesinato incluido- no será intrafamiliar. 

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Claro que, llegados a este punto, igual no hace falta preocuparse, porque como el parlamento andaluz incumpla una ley orgánica surgida de un Pacto de Estado de ámbito estatal, podría ser acusado de rebelión. A lo mejor tenemos que darle la razón al PP y a Cs e igual hay que aplicar el 155 por inconstitucionalidad, pero será a otra autonomía.

En fin…

Quedan algo más de trescientos días del año y alguna que otra elección está pendiente, y solo se me ocurre pensar que tanto los que aúpan a Vox con sus votos, como los que lo sustentan desde PP y Cs, y también aquellos que  se abstienen de ir a votar (un 41,35% en Andalucía), deberían reflexionar sobre lo que hacen para no acabar siendo cómplices de unas exigencias de la extrema derecha que pueden aumentar el número de asesinatos. Ya lo dijo Martin Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.