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IDEAS

Charlie Brooker, creador de Black Mirror.

¿Y si no quiero interactuar?

Ramón de España

Charlie Brooker es un escritor británico, tan ingenioso como perspicaz, al que le debemos la estupenda serie de televisión 'Black Mirror', una antología de distopías siniestras, abordadas con un retorcido sentido del humor, sobre las amenazas inminentes para lo que entendemos como civilización. Entre la temporada cuarta y la quinta, el hombre se ha marcado un episodio especial de 90 minutos que lo está petando en Inglaterra desde que lo colgó Netflix hace unos días. No es el mejor de la serie. Probablemente, es el que menos interés tiene, pero cuenta con una baza a su favor, muy importante en los tiempos que corren: es interactivo. O sea, que el espectador puede responder a una serie de preguntas que se le hacen a lo largo del visionado y tomar decisiones por el protagonista, que tomará una u otra según lo que le digamos. El espectador también puede adoptar un rol pasivo -que es lo que yo hice-, ignorar la toma de decisiones -tú has escrito esto, Charlie, y tú vas a salir solito del lío en que te has metido- y llegar al final (en este caso finales, aunque no hagas nada) sin dar golpe.

"La idea solo puede resultar interesante para los aficionados a los videojuegos"

La idea ha sido saludada como revolucionaria, pero solo puede resultar interesante para los aficionados a los videojuegos, colectivo del que no formo parte, ya que no he vuelto a acercarme a uno desde los tiempos del partido de tenis y los marcianitos. La trama podría ser interesante -la progresiva locura de un joven programador que inventa un juego llamado, como el episodio, 'Bandersnatch', inspirado en un libro sobre realidades paralelas de otro que también se zumbó y acabó decapitando a la parienta-, pero el visionado convencional del producto no aporta demasiadas alegrías ni te mueve a revisarlo tomando decisiones. Dice el autor que hay cinco finales posibles. El productor dice que son 12. Cada fan aporta un número distinto. Los más optimistas aseguran que habrá un antes y un después de 'Bandersnatch'.

Personalmente, lo dudo. Esta mezcla de ficción audiovisual y videojuego no pasa de entretenimiento 'moderniqui', resulta irritante en ocasiones y le deja a uno haciéndose la peor pregunta posible en estos casos: ¿A dónde lleva todo esto? A mí no me ha llevado a ningún sitio. Quedo a la espera de la nueva temporada de 'Black Mirror', confiando en que este bromazo sea el último.

Temas: Netflix