Ir a contenido
La decepción de Roma marcó al Barça en el 2018.

AP / ANDREW MEDICHINI

2018, un repaso en azulgrana

Jordi Puntí

No sabemos si el Barça es un equipo en construcción o solo está tapando los huecos dejados por Xavi e Iniesta

En el mundo del fútbol, con un calendario que se rige por temporadas y los contratos que caducan el 30 de junio, el fin del año natural se ve como algo intrascendente. ¿Quién celebra ser campeón de invierno? Solo la apertura del mercado de fichajes ha traído en los últimos años un poco de emoción y cambios en  enero. El fútbol, pues, hace balance cuando todos los trofeos ya han sido levantados, pero la llegada del 2019 nos permite destacar algún detalle de lo que dejamos atrás en este 2018.

En clave barcelonista, hay que empezar por el agravio más destacado: el Balón de Oro que la FIFA -y los periodistas que votaban, cabe suponer- le escatimaron a Leo Messi. De acuerdo, Luka Modric es un jugador notable. Su Champions ganada con el Real Madrid, más la final perdida del Mundial con Croacia, le situaron en un lugar privilegiado, pero que levante la mano quien no crea que, un año más, Messi estuvo por encima del resto de mortales futbolistas. Cuando se supo que el ganador era Modric, me acordé de una frase de ese gran provocador que es Ibrahimovic: "Si alguna vez me dan el Balón de Oro -dijo- al día siguiente se lo envío a Leo Messi".

De hecho, el genio de Messi puede también medirse por la cantidad de seguidores, analistas, exegetas y hagiógrafos que cultivan a diario, en las redes sociales, el arte del elogio, siempre basándose en las cifras y los vídeos de los partidos. Esta semana, por ejemplo, alguien colgaba en Twitter unos números alucinantes de lo que llevamos  de la temporada 2018-19. Contando las cinco grandes ligas europeas (España, Francia, Alemania, Italia, Inglaterra), Messi es ahora mismo el líder en número de goles, asistencias, regates, ocasiones creadas y goles de falta, y eso que se perdió tres jornadas por lesión.

Con estas cifras, pues, deberíamos concluir que este 2018 ha sido muy bueno no solo para Messi, sino para todo el Barça. Y sin embargo... Sin embargo, cuando hacemos balance, muchos culés recuerdan sobre todo la noche amarga en que el Roma eliminó al Barça en la Champions, y no la Liga y la Copa del Rey ganadas con mérito por los de Ernesto Valverde. Es una actitud un punto masoquista, pero a lo mejor también puede dejarnos una lección para el futuro inmediato.

Más atrevidos con la cantera

Podemos mirarnos el lienzo del 2018 de cerca, atentos a los detalles, o desde lejos para tener una panorámica general. A pie de campo, de cerca, vemos a unos jugadores comprometidos con el equipo y con muchas ganas de recuperar el papel principal en Europa a través de la Champions. En este 2019, pues, hay que pedirles un equilibrio entre la ilusión y el realismo, partido a partido, sin vender la piel del oso antes de cazarlo.

En cambio, cuando miramos el año con cierta perspectiva, el cuadro se vuelve más borroso. No sabemos si el Barça es un equipo en construcción o si solo está tapando los huecos que dejaron piezas clave como Iniesta Xavi. No sabemos si Valverde quiere formar parte de esta reconstrucción o si su mirada alcanza solo hasta el 30 de junio. No entendemos por qué los jóvenes de la Masia tienen tantos problemas para debutar en el primer equipo -como Riqui Puig- y en cambio se fichan a jóvenes de la misma edad a los que otros clubs sí les han dado antes esa oportunidad. Alguien debería ser más atrevido en el 2019.

Temas: Messi