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TRIBUNA

La ANC pide el divorcio

La ANC pide el divorcio

Astrid Barrio

Con su apuesta por la vía unilateral, la asamblea se aleja definitivamente del independentismo gubernamental e incluso de su líder en prisión, Jordi Sànchez

La celebración del Consejo de Ministros en Barcelona el pasado día 21 de diciembre ha evidenciado la distancia creciente entre el independentismo gubernamental y el resto.   La existencia de diferencias entre los distintos sectores del independentismo no es algo nuevo,  se ha expresado en distintas ocasiones y se explica porque  en el seno de este movimiento conviven actores políticos de muy distinta naturaleza  (partidos, grupos de presión, activistas son adscripción y grupos de acción directa)  que desde el inicio del proceso no solo han demostrado tener diferencias estratégicas y distintos repertorios de acción colectiva para lograr la independencia sino también modelos de sociedad radicalmente opuestos una vez lograda. De ahí,  por ejemplo,  las reticencias de la CUP a unirse a Junts pel Sí en 2015 o su negativa a investir a Artur Mas.   En cambio los grupos de presión, la llamada sociedad civil encabezada por la vieja Òmnium Cultural, la ANC y la cada vez menos visible Súmate, siempre habían abogado por la unidad de acción del independentismo presionando a ERC y CDC y sucesores a cooperar y concurrir conjuntamente a las elecciones en vez de competir.  Al menos hasta hace poco.

Las primarias de Graupera

La decisión de la ANC de promover, a iniciativa de Jordi Graupera,  unas elecciones primarias en Barcelona y otros municipios de Catalunya para elegir a los candidatos del independentismo  a las elecciones municipales,  y el fracaso su estrategia unitaria por la negativa de los partidos establecidos y de la Crida Nacional de Puigdemont  a sumarse a la iniciativa,  han alterado no solo las relaciones entre la asociación independentista y PDECAT y ERC sino la propia naturaleza de la asociación.  Así,  teniendo en cuenta que uno de los criterios comúnmente aceptados para distinguir un partido político de otro tipo de organizaciones es el hecho de que presentan candidatos a las elecciones --que es exactamente lo que haciendo la ANC  cara a las elecciones municipales, algo muy distinto a lo que sucediera con sus líderes Carme Forcadell y Jordi Sànchez cuando en el 2015 y el 2017 se integraron en candidaturas colectivas--  parece que dicha asociación está mutando en partido.

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La ANC, además,  ha mostrado un gran descontento con la reunión mantenida por miembros del gobierno catalán con miembros del gobierno español y por el mantenimiento del diálogo y mantiene su apuesta por la vía unilateral. Se aleja definitivamente del independentismo gubernamental e incluso de su líder en prisión, Jordi Sànchez, partidario de la reunión, y por lo que respecta a la estrategia se acerca cada vez más a la CUP y al activismo callejero de los CDR partidarios la unilateralidad y de la implementación la república.  La distancia es tal que su líder, Elisenda Paluzie, ha llegado a afirmar que si el gobierno catalán no cumple con ese programa habrá que pensar en su sustitución.  Y eso,  pesar de su enorme influencia,  solo se puede lograr con presencia en las instituciones para lo cual, previamente,  es necesario haberse presentado a elecciones.