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IDEAS

Estatuas en el Africa Museo, que reabre este domingo tras cinco años de profunda renovación

REUTERS / YVES HERMAN

Medio perdón en Tervuren, ninguno en BCN

Xavier Bru de Sala

Nunca resulta fácil verse reflejado en la propia vergüenza. Los alemanes abrieron el camino de enfrentarse al horror hitleriano, pero es arduo seguir su ejemplo.

Los responsables del Museo Real de África Central han dado un primer paso decidido en la misma dirección. Hasta que, solo hace cinco años, lo cerraron para cambiarle el discurso era como si los nazis hubieran inaugurado un gran centro de exaltación de los beneficios de sus crímenes, con el arte expoliado a los judíos en primer plano.

Quizá deberíamos replantear el discurso de las Drassanes y del Museu d’Història, como ha hecho Bélgica con el Museo Real de África Central

El antes conocido como Congo Belga era una propiedad particular del rey Leopoldo II. Basta con reportar que el genocidio ocasionado por su sed insaciable de explotación esclavista del caucho y de acumulación de riqueza llegó, según fuentes fiables, a los 10.000.000 de seres humanos, masacrados a pesar de que en teoría estaban bajo su real protección. No contento con uno de los holocaustos más terribles, el monarca proyectó su suntuoso museo con el fin de exhibir los tesoros artísticos robados y captar inversores para el macabro negocio. El mea culpa de Trevuren, parcial pero mea culpa, no avanzará hasta que buena parte del mejor arte africano que se encuentra depositado en los museos de la Europa colonizadora vuelva a los países de origen. Algunos directores dicen que están bien dispuestos. Veremos.

Tal vez los catalanes deberíamos replantear el discurso de las Drassanes o del Museu d’Història de Catalunya. No es cierto que la expansión mediterránea de Barcelona en la edad media consistiera en un idílico intercambio comercial. Primero, la conquista militar, las horribles Vísperas Sicilianas, la venganza catalana en Grecia, la espantosa crueldad guerrera. Después, una vez allanado el camino con la espada, el comercio. La expansión mediterránea comenzó con una drástica limpieza étnica de Mallorca a cargo del Conquistador, pero claro, la historia de Catalunya está limpia de culpa y el infierno son siempre los demás.

Temas: Museos