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Dos miradas

Colau, en el pleno del pasado octubre.

EFE

El partido que coordina Ada Colau se ha olvidado de la herencia del PSUC y de la lucha antifranquista que también parió la Constitución

Antidemocrática y antisocial. Así ha declarado el Parlament a la Constitución. A propuesta de la CUP y con los votos de ERC, Jxcat y... 'comuns'. En un pispás, el partido que coordina Ada Colau se olvidó de la herencia del PSUC y de la lucha antifranquista que también parió la Constitución.

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Sí, es cierto, la Carta Magna necesita reformas con urgencia, pero renunciar a todo lo que significó su gestación y negar los grandes avances que contiene en los derechos civiles y de los trabajadores solo puede ser el producto de una inaceptable ignorancia o de una perversa manipulación. Como Joan Coscubiela ha afirmado: "Declarar antidemocrática y antisocial la Constitución española es ignorar que ha sido un factor clave en el desarrollo de derechos y libertades. Las razones de la resolución sitúan como antidemocráticos a todos los estados europeos". Estamos acostumbrados a que las fuerzas del ‘procés’ manoseen la historia para situar a España en perpetua afrenta contra Catalunya, que manipulen bellos conceptos -libertad, democracia, republicanos, exilio…- y los arrodillen a sus intereses, que enfermos de soberbia solo vean las faltas ajenas y no el autoritarismo que exudan, pero ese apoyo de los 'comuns' resulta lacerante. Para la memoria del espacio que dicen representar y para los intereses de una izquierda que debilitan con su subordinación. Hacer el juego a las falacias del ‘procés’ solo les convierte en su bufón.