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ANÁLISIS

Mourinho abandona el hotel de Manchester donde vive tras ser destituido por el United.

PHIL NOBLE / REUTERS

El dedo que ya no señala el camino

Emilio Pérez de Rozas

Con la boca pequeña, en privado, casi en silencio, Florentino dice que aprecia a Mourinho, pero que se ha vuelto loco

No ocurrirá. Yo he llamado a mis dos amigos de Madrid, periodistas, claro, y me han dicho que no ocurrirá. Por supuesto los dos, no solo son seres maravillosos sino informadores expertos, muy enterados de lo que ocurre en la Casa Blanca, es decir, perdón, en el despacho (y móvil) de Florentino Pérez y en el despacho (y móvil) de su brazo ejecutor, José Ángel Sánchez, me han dicho que sería demasiado para todos (incluso para ellos, que lo sufrieron).

 
Con la boca pequeña, es decir, en privado, casi en silencio, ni siquiera al oído de sus amigos, el ‘ser superior’ dice que aprecia y valora (mucho) a José Mourinho, pero que se ha vuelto loco. Y a Sánchez, más amigo aún de ‘Mou’ (bueno, cuentan que amigo personal del ‘mister’ portugués), le han oído decir que José sería el entrenador ideal para el Real Madrid “que necesita mano dura”, pero que sus ideas son anticuadas y no está, no, en la senda del fútbol moderno, que existe, sí. 

Exceso de tentaciones


Es evidente que libre ‘Mou’, Florentino tiene exceso de tentaciones entre otras razones, no nos engañemos, porque Solari es un auténtico parche, un entrenador interino, vamos. Es verdad, también, que a ‘Flo’ le calientan más los resultados horribles de su equipo y, sobre todo, la camarilla que lleva alrededor en palco y viajes (a los que no hace ni caso), que la visión de futuro de que Mourinho puede volver a ser su hombre, bueno, su capataz.

En el antepalco del Bernabéu se pide mano dura,  pero el presidente no comparte por ahora esa tesis

Los hay, sí, sí, en el antepalco del Santiago Bernabéu (sin duda aquellos que pintaron la pancarta de “Mourinho, tú dedo nos señala el camino”, la más lamentable en siglos), que le piden a Pérez mano dura, pero puede que el presidente, en sintonía con la exposición de Sánchez, piense que los jugadores jóvenes que han llegado juegan demasiado bien a fútbol (o deberían) como para que los maltrate ‘Mou’ y los veteranos deberían irse. Nadie odia más a ‘Mou’ que Sergio Ramos, Benzema y, por supuesto, Marcelo.


El 8 de agosto del 2013, en Miami, vaya, en un amistoso de pretemporada, el Real Madrid se cruzó, por vez primera, con ‘Mou’. Fue un Madrid-Chelsea y cuando Marcelo marcó su gol se fue directo al banquillo inglés y, ante la cara de ‘Mou’, gritó: “¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!”