28 nov 2020

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Dos miradas

Hallado el cadáver de Laura Luelmo, semidesnudo y cubierto de ramas.

Julián Pérez / EFE (ATLAS VÍDEO)

Para ti, Laura

Emma Riverola

En tu foto de portada, unas botas descansaban sobre la tierra que ahora te acogerá. Ya no podrás dar más pasos. Pero los daremos por ti. Para empezar, combatiendo a esos que te hubieran llamado feminazi

Seguiremos caminando por ti. Descansa en paz, hermana… Y te lo digo a ti, que ya no estás. A ti, que has recibido tantos mensajes que ya no podrás leer. La rabia no sabe de pronombres personales. Por eso, tan pronto se supo que habían encontrado tu cuerpo, el perfil de Twitter que tenía tu rostro y tu nombre, Laura Luelmo, se pobló de mensajes como las dos primeras líneas de este artículo. Gritos, lamentos, susurros de tantas mujeres que ya no podían con su pena, aunque fuera una pena lejana, por una mujer desconocida. Ellas sabían que solo el azar, esta vez, no las había puesto en la lista de las víctimas. Tú también lo sabías. Por eso tu última publicación es una ilustración tuya del 8-M. También por eso, habías compartido la frase que lo resume todo: “Te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ESE es el problema”. Lo peor es que los monstruos también habitan el mundo de luz. En las calles que pisamos, tras las ventanas que vemos, en ese campo que no fue capaz de protegerte.

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También hombres te escribieron mensajes. Hombres que se niegan a cargar con una herencia asesina. Hombres que saben que el machismo mata y que ellos no serán libres si las mujeres no lo somos. En tu foto de portada, unas botas descansaban sobre la tierra que ahora te acogerá. Ya no podrás dar más pasos. Pero los daremos por ti. Para empezar, combatiendo a esos que te hubieran llamado feminazi.