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Miembros de Protección Civil se consuelan tras enterarse del hallazgo del cadáver de Laura Luelmo.

EFE / JULIÁN PÉREZ

El dolor de la violencia y vuestro machismo

Ana Bernal-Triviño

Cuando nos matan, las estadísticas señalan que los ejecutores son hombres en su mayoría. Y no matarían si no fuera porque una gran parte de la sociedad sigue siendo cómplice

Dolor. Es la palabra que define lo que muchas sentimos tras conocer la muerte de Laura Luelmo, pero también por la reacción en las redes sociales. Tras conocer, por fuentes oficiales, que había sido una “muerte violenta” y que su cuerpo había sido ocultado, cientos de anónimos y machistas confesos inundaron las redes para pedir cautela e insistir en la vía del “accidente”, aunque ninguna fuente lo indicaba.

¿Pero qué narices os pasa? ¿No nos escucháis o escucháis solo los que os conviene? Muchas mujeres recibieron insultos tras honrar la memoria de Laura, y apuntar hacia la violencia machista. Salieron también tipos de izquierda para reclamar “cautela” y “esperar a la investigación”, cuando son los primeros que condenan en otras circunstancias, como la relación entre trabajador y patrón. Ahí ven con claridad quién es opresor y quién oprimido. Cuando se trata de nosotras, se les olvida. Insisto: ¿qué narices os pasa? ¿Pero qué cautela?Llevamos siendo cautelosas toda la vida, con estrategias para protegernos si salimos a correr, si salimos de copas, si hablamos con alguien… Nos pasamos la vida modificando nuestros comportamientos para luego ver que acabamos vendidas. Nos ponéis la excusa de la cautela cuando lo que queréis, en verdad, es que nos quedemos calladas. No tenéis ni idea de la cautela que soportamos porque ni siquiera sois capaces de vivir ni la mitad del miedo que muchas veces experimentamos. No somos libres, por mucho 8-M o autodefensa que nos vendan. No lo somos porque andamos siempre con la sospecha y precavidas, porque no nos dejáis en paz y porque ni siquiera tenéis la vergüenza de callar vuestro machismo ante una muerte.

Cómplices

Apuntamos hacia la violencia machista porque los datos lo indican. Cuando nos matan, las estadísticas señalan que los ejecutores son hombres en su mayoría. No son marcianos, son hombres que viven entre nosotros. Y no matarían si no fuera porque una gran parte de la sociedad sigue siendo cómplice. Nos matan, nos violan, nos acosan… y encima hay que leer a sinvergüenzas decir que están en contra del linchamiento y juicio popular. Justo el que vierten sobre nosotras con su negacionismo. Es nauseabundo leer clases de moral de quienes no la tienen. Imaginad por un segundo estas Navidades para esa familia. Imaginad día tras día sin ella. ¿Y no tenéis decencia de callar, si no es para denunciar y apoyar a las víctimas?

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Ser feminista no es fácil, es doloroso porque ves situaciones que antes no veías, porque ves el sufrimiento de las mujeres y la impunidad de muchos de sus agresores. No buscamos más penas, buscamos salvarnos. Y aunque no les guste, la única solución se llama feminismo. Feminismo en la educación, en la justicia, en los medios, en la cultura, en todos los espacios, porque es lo único que nos mantendrá con vida. O aceptáis el feminismo o seréis cómplices de los asesinatos, violaciones y malos tratos. Si no aceptáis el feminismo, quienes estáis en contra, seréis también verdugos.

P.D. Que la tierra te sea leve, compañera. No te olvidaremos.