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Editorial

El coche se prepara para el futuro

El anuncio del fin de vehículos de combustión espoleará la transición a la movilidad sostenible, pero exigirá incentivos económicos y de infraestructuras

Expoelectric 2018 en Barcelona.

Expoelectric 2018 en Barcelona.

La movilidad es uno de los retos más importantes de las ciudades del siglo XXI. No solo por el aspecto medioambiental, sino por ofrecer soluciones a las nuevas necesidades de los ciudadanos. El coche debe compartir cada vez más espacio con vehículos más ecológicos, más ligeros y en ocasiones más baratos. El impulso de los carriles bicis, el auge de los patinetes y la creación de zonas de cero emisiones responden a una filosofía del transporte sostenible que difícilmente hubiera prosperado hace una década.

Ante este cambio revolucionario, la industria de la automoción ha sabido adaptarse con una oferta de coches híbridos o eléctricos que ya no es testimonial, sino lo suficientemente amplia como para cubrir las exigencias de una variedad de conductores. El anuncio del Gobierno de que prohibirá la venta de coches de gasolina y diésel para el 2040 espoleará esta necesaria transición, pero para que sea un éxito, habrá que multiplicar los incentivos a los conductores, económicos y de infraestructuras.

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De forma paralela, también cambia la adquisición de vehículos. La compra pierde terreno ante el 'renting' (alquiler por años) o el 'carsharing' (alquiler por horas), en parte por razones económicas, pero también por un concepto de consumo ecológico en el que poseer un objeto no es imprescindible para disfrutarlo.

La industria de la automoción está invirtiendo en fórmulas innovadoras para ser considerada una aliada -y no enemiga- en la lucha por un mundo más sostenible. Con políticas que la acompañen es posible conseguirlo.