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Al contado

Cuando el crédito se desboca

Cuando el crédito se desboca

Agustí Sala

No hay que olvidar que hemos perdido el 80% de lo que aportamos para salvar entidades financieras

Hoy, 10 años después del estallido de una las peores crisis de la historia contemporánea, sabemos lo que supone el crédito fácil. Conocemos cuáles son las consecuencias de que, en vez de que el cliente acuda al banco para pedir financiación, sea la entidad financiera la que le persiga con todo tipo de facilidades, sin tener demasiado en cuenta si tiene o no capacidad de devolverla.

Aún arrastramos las consencuencias de una etapa marcada por la deuda fácil para financiar la compra de viviendas. De aquellos polvos... Según las últimas estimaciones del Banco de España, se pueden considerar perdidos unos 42.017 millones de euros del dinero público que se destinó al rescate de 14 entidades financieras, entre las que destacan Bankia y Catalunya Banc.

Hemos perdido casi el 80% de lo que aportamos todos los contribuyentes. A su vez, solo se han recuperado 4.477 millones, y se estima que otros 9.857 millones aún podrían recobrarse con operaciones como la colocación de Bankia, aunque no parece que vaya a producirse en breve.

Con estos antecedentes, no es raro que el Gobierno haya optado por permitir que el Banco de España pueda pinchar burbujas mediante la limitación o el freno del crédito cuando se detecten riesgos. Es bueno aprender de los errores del pasado para tratar de evitarlos en el futuro. Y es esencial que quien controla al sector tenga también herramientas para penalizar o interrumpir prácticas peligrosas o arriesgadas. Sus consecuencias las pagamos todos. 

Aunque solo supone en torno al 5% del balance de los bancos, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha empezado a alertar sobre las elevadas tasas de expansión del crédito al consumo, el que se destina a comprar desde una televisor a un automóvil. Hasta septiembre, el crecimiento interanual era del 15%, tras varios trimestes de alcanzar el 20%. Y lo que es peor, crece la morosidad

No es una enfermedad aún, pero sí un síntoma. Y es función del supervisor alertar, como haría un médico si detectara unos niveles elevados de colesterol o fiebre en un paciente. E imponer una terapia si es preciso. "Es esencial no olvidar las lecciones de la crisis: la experiencia histórica ha demostrado que la relajación en las prácticas de concesión de créditos acaba traduciéndose en aumentos notables de la morosidad a futuro", alertó Hernández de Cos durante unas jornadas financieras en el IESE en Madrid.

La preocupación del supervisor es que los bancos, necesitados de aumentar ingresos dados los bajos tipos de interés, en un ambiente de presión competitiva se olviden de evaluar los riesgos. "No sería admisible que, nuevamente, la búsqueda de una fuente alternativa de ingresos a corto plazo pasase a convertirse en una fuente potencial de pérdidas a futuro", advirtió el gobernador. Avisados están...