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La mujer en el deporte

Alhambra Nievas observa una melée en el Finlandia-Noruega en el que hizo historia.

EFE

Árbitras: el derecho a formar parte de un mundo apasionante

Susanna Soler Prat

En pleno siglo XXI todavía nos resulta extraño ver a mujeres en cargos de liderazgo en el deporte, ya sea como directivas, entrenadoras o árbitras

Hace unas semanas se produjo un hecho histórico: Ainara Acevedo, Ylenia Sánchez y Matilde Esteves constituyeron el primer conjunto arbitral íntegramente femenino que ha pitado un partido de fútbol masculino en la Tercera División Nacional. Es un paso importante a favor de la igualdad entre hombres y mujeres en el deporte, pero al mismo tiempo es un ejemplo más de la anomalía que supone que las mujeres accedan por primera vez a un espacio, tal y como destaca la campaña #primeradona extendida por las redes sociales.

Mucho camino por recorrer

En pleno siglo XXI todavía nos resulta extraño ver a mujeres en cargos de liderazgo en el deporte, ya sea como directivas, entrenadoras o árbitras. Y más si son mujeres dirigiendo o ejerciendo la autoridad ante hombres. El caso de Alhambra Nievas, considerada la mejor árbitra del mundo de rugbi en el 2016 y que fue árbitra de la final femenina de rugbi 7 en los Juegos de Río y de varios partidos del torneo de Seis Naciones masculino, es una buena referencia, pero todavía es una excepción. Aunque los datos de las medallas olímpicas en los últimos Juegos nos podrían hacer pensar que ya hay igualdad en el deporte, la presencia de entrenadoras en estos mismos Juegos, por ejemplo, era casi simbólica, y constata que todavía hay mucho camino por recorrer.

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Y resulta aún más difícil reducir la brecha de género en el deporte cuando la noticia que aparece en los medios de comunicación no es precisamente el hito conseguido por las tres árbitras, sino los insultos que recibieron. Sin duda, se deben eliminar los insultos en los terrenos de juego, tal y como promueve el programa 'Cero insultos en la grada' de la Federación Catalana de Fútbol, ​​y atreverse a tomar medidas contundentes cuando se producen estos comportamientos (los equipos arbitrales tradicionalmente son diana de muchos comentarios despectivos...), pero aquel partido era mucho más relevante por otra cuestión. El hecho más sensacionalista captó toda la atención, por delante de la mejor o peor actuación de las árbitras o de su propia trayectoria y sus expectativas de futuro. 

Un ejemplo a seguir

Ellas son un ejemplo a seguir y pueden inspirar a muchas otras mujeres, tal y como se está impulsando desde el proyecto #Orgullosa, que apuesta claramente por fomentar la presencia de las mujeres en el arbitraje en Catalunya, así como también desde la Primera División del fútbol femenino. Es una muestra de cómo las organizaciones deportivas, a partir de campañas de captación, programas de formación específica y la creación de oportunidades reales, pueden empezar a reducir la desigualdad en el deporte en todos los ámbitos.

El mundo del fútbol tiene una presencia pública y mediática que se debería poder aprovechar como plataforma de difusión de una sociedad y unos modelos de relación más igualitarios, donde ver a mujeres dirigiendo a hombres se normalice. Y es que el arbitraje es una profesión en la que las mujeres también pueden hacerse un lugar y disfrutar, tal y como señalan las mismas árbitras, de un mundo apasionante.