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Quim Torra y Pedro Sánchez, durante la reunión que mantuvieron en la Moncloa el pasado mes de julio.

EFE / BALLESTEROS

Sánchez ata su suerte a Torra

Joaquim Coll

La desinflamación requiere tiempo y nada será posible hasta después del juicio al 'procés'

El presidente del Gobierno no solo se niega a aceptar que el diálogo con los independentistas ha fracasado, sino que dobla su apuesta: insiste en reunirse con el 'president 'con motivo del Consejo de Ministros en Barcelona. En circunstancias normales, nada más lógico que un encuentro entre ambos, pero la cita del 21 de diciembre se ha convertido en un atolladero de la que Pedro Sánchez solo puede intentar salir vivo políticamente.

Ya veremos si la reunión se llega a celebrar y, en caso afirmativo, en qué condiciones. Pero la imagen del líder socialista entrando en el Palau de la Generalitat, en cuyo balcón hay una pancarta que exige "libertad presos políticos y exiliados" es demoledora para los intereses electorales del PSOE, sobre todo en el resto de España. Más aún cuando de Quim Torra, a quien antes de llegar a la Moncloa había calificado de "racista" y "supremacista", no obtendrá nada.

La realidad es que el separatismo se niega a aceptar la inviabilidad del referéndum y amenaza cada dos por tres con volver a la desobediencia. Todo eso mientras los incidentes violentos en la calle son más que probables el próximo viernes por la acción de los CDR, con los que el 'president' admite tener una relación muy estrecha.

Una estrategia condenada al fracaso

Lo incomprensible es que Sánchez ate su suerte a una estrategia condenada al fracaso. Lo lógico hubiera sido convocar elecciones en septiembre, tras cien días de Gobierno "bonito", cuando las encuestas eran mejores para los socialistas. Lo moción de censura contra Mariano Rajoy fue celebrada por una amplia mayoría de la sociedad española ante los graves casos de corrupción en el PP, pero pretender gobernar con el apoyo de los separatistas es practicar el salto mortal sin red. Querer solucionar el conflicto en Catalunya a base de ibuprofeno es ingenuo. La desinflamación requiere tiempo y nada será posible hasta después del juicio al 'procés'.

Sánchez debería haber ido a buscar otra mayoría parlamentaria en unas elecciones para no contaminar su agenda social del polvorín catalán. Ahora ata su suerte a Torra. Lo hace guiado de buenas intenciones, pero es fácil que acabe en el infierno.