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EDICIÓN GENÉTICA

Superhumanos

TRINO

Superhumanos

Manel Esteller

¿Estamos ante una era de humanos a la carta? La adversa reacción internacional al reciente caso de edición genética parece que detendrá por un tiempo a posibles imitadores, pero el futuro es incierto

El pasado 12 de noviembre moría, a los 95 años, Stan Lee. Conocido por el público más joven por sus apariciones fugaces en las últimas películas de superhéroes Marvel, su gran mérito fue crear un universo único de superseres que han hecho soñar a distintas generaciones. En ocasiones, estos héroes adquirían sus poderes por accidente, como cuando la araña radioactiva pica al tímido estudiante Peter Parker y lo convierte en Spiderman, pero otras veces nacían ya con una mutación que los convertía en superhumanos, en el Homo Superior, como los miembros de la Patrulla X. Pues bien, los primeros humanos modificados a nivel genético en todas sus células ya estan aquí. Los ha producido un científico chino, el doctor He Jiankui, y su presentación en el congreso de edición genética de Hong Kong el pasado 28 de noviembre supuso una explosión mediática. La caja de Pandora está abierta.

Críticas bien razonadas

Las críticas a este experimento son muchas y bien razonadas. Empezando por la aparente falta de aprobación ética del estudio, ya que se ha obtenido solo una especie de consentimiento informado de los progenitores de las criaturas. ¿Qué se ha hecho exactamente? Se ha modificado el material genético de unos embriones humanos, unas gemelas nacidas con un cambio en el gen CCR5. Esta secuencia origina un receptor que el virus VIH, causante del sida, usa para infectar las células humanas, y las alteraciones creadas en el laboratorio por el doctor He usando la técnica de CRISPR evitarían, en teoría, la infección.

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Imaginemos, pues, que el fin último sea bueno, pero se plantean tantos interrogantes que, lamentablemente, aún podemos hacer más mal que bien. Para empezar, estas niñas estaban sanas; por tanto, no parecía en absoluto aconsejable tocar un genoma saludable. Distinto habría sido si las niñas fueran portadoras de una mutación genética y hubiéramos usado este acercamiento para eliminar la lesión molecular, introducir el gen funcional y dar lugar a personas sin la enfermedad. Si queríamos evitar el riesgo de contagio por VIH, existen otras estrategias mucho más sencillas para conseguirlo. Además, este virus podía usar otros genes y puertas de entrada para penetrar en nuestros células.

La lista de posibles problemas es aún más larga. No sabemos a ciencia cierta si la técnica de CRISPR es tan específica como para cambiar solo un punto del ADN o si puede provocar cambios también en los otros seis millones de piezas que forman el puzle del genoma humano. Además, el gen CCR5, más alla de su relación como cabeza de puente para la entrada del VIH, puede tener otras funciones. No es extraño que nuestros genes y proteínas estén 'pluriempleados' y realicen un par de actividades: por ejemplo, una biomolécula puede tener un efecto metabólico y también actuar como regulador de la expresión de otros genes. Solo cabe desear que no sea este el caso.

Humanos a la carta

¿Estamos ante una era de humanos a la cartaLa adversa reacción internacional al caso parece que detendrá por un tiempo a posibles imitadores, pero el futuro es incierto. Y existen evidentemente escenarios que, en los próximos años, nos van a plantear más dudas. Si la modificación o edición genética de un embrión evita el nacimiento de una persona con una enfermedad terrible, altamente incapacitante, dolorosa para el individiduo y para toda su familia y que además esta asociada a una muerte muy probable en los primeros meses o años de vida, ¿no deberíamos intentar reparar ese gen? Cuestiones como esta van mucho más allá de mi propia experiencia en el área, que es más técnica que ética. Son decisiones que tendremos que tomar como sociedad obteniendo amplios consensos entre distintos profesionales y el beneplácito de toda la población, que debería, también, ser consultada. Y siguiendo siempre las máximas condiciones de bioseguridad y la aprobación de los comités éticos correspondientes en cada caso.

Dilemas similares surgieron hace años con la técnica del ADN recombinante, que ahora nos permite obtener insulina para los diabéticos en grandes cantidades, o la fertilización 'in vitro', que tanta felicidad ha dado a muchas familias con problemas de infertilidad. Ahora, sin embargo, estamos llegando al hueso del jamón: estamos hablando de reescribir nuestro ADN, y de forma hereditaria.

No sé qué hubiera pensado Stan Lee de todo esto: la muerte le pilló 15 días antes del anuncio del doctor He. En todo caso, creo que será difícil cerrar la caja de Pandora, y no estoy seguro de qué contiene en su interior.

Temas: Genética