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ANÁLISIS

El azulgrana Kuric pelea por un balón con el madridista Causeur

JAVIER LÓPEZ (EFE)

Un alarmante 'deja vu' en el Barça

Luis Mendiola

El Madrid ha puesto a los azulgranas ante el espejo. Y la imagen que refleja no puede ser más decepcionante

En la complicada ecuación resultados-tiempo en la que se haya inmerso el Barça de baloncesto desde hace un par de años, las urgencias ganan cada día más presencia. Y derrotas durísimas como la del jueves en la Euroliga frente al Madrid (por casi 30 puntos y con una imagen pésima) no hacen más que añadir cargas de profundidad, por mucho que el equipo ocupe, a estas alturas, el primer puesto en la Liga Endesa. Así se extiende la impresión entre la afición de que, por más empeño que haya por cambiar el rumbo, falta acierto y la sección no consigue dar con la tecla adecuada para reflotar el proyecto.

Hay demasiados indicios de un ‘deja vu’ en el Barça tras disputarse más de un tercio de los encuentros de la Euroliga, el principal reto de la sección después de su ausencia en las últimas cuatro ‘final four,' no hace mucho un territorio familiar. No es solo el duro repaso sufrido y la forma de caer frente al Madrid lo que despierta los peores augurios. Frente al CSKA en Moscú (derrota por 20 puntos) y al Fenerbahçe en el Palau (derrota por 19 puntos), dos de los clubs que definen hoy en día el top europeo, el cuadro azulgrana fue incapaz de ofrecer una imagen competitiva.

Fichajes sin protagonismo 

Por mucho que el proyecto necesite tiempo para cuajar, después de años de inestabilidad, es inadmisible la imagen que dieron los jugadores incorporados este verano. Un pequeño repaso a las estadísticas del clásico frente al Madrid confirman la desaparición de la mayoría, sobre todo del fichaje estrella, Chris Singleton, que dejó el Wizink Center sin anotar un solo punto. Pero otros como Kuric, Blazic, Pustovyi, Pangos o Roland Smits no han conseguido mejorar al grupo, de momento, y mantienen un papel testimonial después de cuatro meses trabajando juntos. Hasta en la junta crece la impresión de que falta un líder en la cancha.          

Parecía que la llegada de Svetislav Pesic el pasado febrero había dado cierta estabilidad al proyecto, una sensación reforzada por el título de Copa conquistado en Las Palmas, contra pronóstico, frente al Real Madrid. Eso amparó su renovación. Pero el ‘efecto Pesic’ parece haberse diluido. El Barça vuelve a transmitir dudas, inconsistencia, defectos que parecían erradicados y el repertorio de excusas (el cambio de ciclo, la renovación del modelo…) acabarán por agotarse. 

El panorama inmediato es inquietante (Unicaja el domingo, en Málaga; el Olympiacos, el martes en el Palau, y el Baskonia, en Vitoria, el jueves) y la valoración de uno de los capitanes, Ante Tomic, después del batacazo en Madrid tampoco invita al optimismo: “Hay que luchar porque si seguimos así no podemos esperar nada de este año”.

Muchos aficionados, que recibieron ilusionados el triunfo frente a los blancos en la Liga hace 20 días, vuelven a instalarse en el pesimismo. Como sucede en los últimos años, ha sido el equipo de Laso el que ha puesto a los azulgranas ante el espejo. Y la imagen que refleja no puede ser más decepcionante.