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Análisis de 126 formaciones de 12 países europeos

Migración y auge del voto nacionalista

MONRA

Migración y auge del voto nacionalista

Judit Vall Castelló

El nivel de estudios de la población inmigrante es determinante en el crecimiento electoral de partidos identitarios

Tras el resultado de las elecciones andaluzas, la semana pasada se activó el debate sobre las causas del aumento del voto a partidos nacionalistas. Lo que acabamos de ver en Andalucía es nuevo en el contexto español, pero no lo es tanto en el contexto europeo y norteamericano. Varios partidos con propuestas nacionalistas han irrumpido en las elecciones de Estados Unidos, InglaterraFrancia o Italia. La mayoría de ellos comparten algunas de las tesis que los han hecho más famosos como, por ejemplo, la restricción de la inmigración, la recuperación del sentimiento nacional y, en el contexto europeo, la oposición a la expansión de la UE y la limitación de sus responsabilidades en favor de los gobiernos nacionales de los países miembros.

Análisis de 126 partidos europeos

Pero, qué sabemos realmente de las razones que determinan el aumento del voto en favor de este tipo de partidos? ¿Qué factores comunes a estos países desarrollados pueden explicar parte del éxito de los partidos nacionalistas? Al margen de estudios de casos individuales para países concretos, para responder a esta cuestión, recientemente se ha publicado un artículo que proporciona una evidencia conjunta de varios países europeos utilizando un análisis armonizado.

Este nuevo estudio se centra en la contribución de uno de los factores, la inmigración, en el auge de los partidos nacionalistas. Más concreto, analiza el diferente efecto de flujos de migrantes con/sin educación. Los autores revisan en detalle los programas de los 126 partidos que se presentaron a las elecciones parlamentarias en 12 países europeos desde el 2007 hasta el 2016 y los clasifican creando un índice de 'nacionalismo' basado en dos aspectos del programa político de cada partido: El primero, las expresiones positivas en relación a la UE (expansión de la UE, aumento de las competencias gestionadas por la UE, etcétera). Y, segundo, el discurso sobre las formas de vida autóctona o nacional (patriotismo, defensa de los valores nacionales...).

A pesar de que la evidencia lo desmiente, en las urnas se nota el miedo a que los extranjeros ocupen empleos de nativos y al supuesto 'abuso' del sistema de beneficios públicos

Una vez construido este índice para todos los partidos incluidos en el análisis, los autores estudian si el aumento de la población inmigrante con/sin educación a ámbito local aumenta/disminuye el apoyo a partidos clasificados como nacionalistas en esa misma localidad. Sus resultados muestran que un aumento de la población inmigrante con mayor nivel de educación disminuye el apoyo a partidos nacionalistas en esa región. Por el contrario, un aumento de la población inmigrante con menos estudios magnifica el resultado electoral de los nacionalistas. Estos efectos son especialmente grandes cuando los países de origen de la población inmigrante son de fuera de la UE. Un resultado que me parece interesante es que el aumento de la inmigración (ya sea de personas con o sin educación) no afecta a la participación electoral. Es decir, no estamos hablando de gente que decide ir a votar en respuesta al aumento del número de inmigrantes, sino de personas que cambian sus preferencias electorales como respuesta a los flujos migratorios.

Está claro que estas respuestas electorales responden al miedo de que los inmigrantes puedan ocupar puestos de empleo ocupados antes por la población nativa (y esta se quede desempleada) así como a teorías que defienden el supuesto 'abuso' del sistema de beneficios públicos por parte de la población inmigrante.

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Hay varias razones que desmienten estos supuestos efectos: 1) Los flujos migratorios hacia países desarrollados cada vez están más formados por inmigrantes con altos niveles de estudios (universitarios) y calificaciones. 2) Varios estudios demuestran que, independientemente del nivel de estudios de los inmigrantes, estos son contribuyentes netos a las finanzas públicas; es decir, contribuyen más a las arcas públicas que los beneficios (públicos) que obtienen del sistema. Por ejemplo, está demostrado que, sea cual sea el nivel de estudios, los inmigrantes utilizan menos el sistema de salud público que la población nativa. 3) En general, los estudios económicos sobre inmigración encuentran efectos positivos sobre el crecimiento económico agregado del país de acogida. Es verdad que en algunos casos se han demostrado efectos negativos en la probabilidad de encontrar empleo por parte de la población nativa con menores niveles de educación, pero no está claro que estos efectos se mantengan a medio o largo plazo. Aunque los efectos de la inmigración son generalmente positivos, es verdad también que los matices son importantes, porque cada país tiene una experiencia migratoria específica y, por ello, algunos efectos pueden diferir de los revisados aquí.