19 sep 2020

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Polémico pacto mundial sobre migración

Más fracturas europeas

MONRA

Más fracturas europeas

Ruth Ferrero-Turrión

Partidos de extrema derecha, conservadores, soberanistas y populistas ven la oportunidad de situar la cuestión migratoria como punta de lanza ante las elecciones al Parlamento Europeo

Este lunes se ha aprobado en Marraquech el Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular en el marco de las Naciones Unidas. Esta propuesta de gobernanza mundial de las migraciones nació en junio del 2016 con la Declaración de Nueva York en el contexto de la crisis de refugio que se vivía en el Mediterráneo. Se trató de un hito histórico, puesto que era la primera vez que los países miembros de las Naciones Unidas acordaban una declaración exclusiva en el ámbito de las migraciones.

Desde entonces se ha estado trabajando en un documento, liderado por Suiza y México, cuyo borrador final fue aprobado en el mes de julio del 2018 con las únicas disidencias de Estados Unidos y Hungría. Este documento, una mera declaración de intenciones, compuesto por una treintena de páginas, es un acuerdo no vinculante jurídicamente, cuyo fin es "reforzar el marco de cooperación en materia de migración internacional en todas sus dimensiones", declara en su preámbulo "el respeto a la soberanía de los estados". Sus objetivos son aliviar la presión sobre los países de acogida, mejorar la autosuficiencia de los refugiados, ampliar el acceso a soluciones de reasentamiento de terceros países y respaldar las condiciones en los países de origen de los refugiados para que puedan regresar con seguridad. Hasta aquí el contexto.

Punta de lanza en la campaña electoral de mayo 

Durante los dos años que ha durado aproximadamente la redacción de este documento no se escucharon demasiadas voces críticas. A pesar de lo transcendental de la iniciativa, los debates no trascendieron, salvo entre el público especializado. Sin embargo, durante el último trimestre de este año, han comenzado a hacerse oír de manera cada vez más estruendosa las críticas en torno al texto, especialmente en Europa, y, curiosamente, en el marco de la convocatoria electoral al Parlamento Europeo, de mayo del 2019.

El posicionamiento en relación con el Pacto Global ha aparecido entre partidos de extrema derecha, conservadores, soberanistas, nacionalistas y populistas varios como una oportunidad excepcional de situar, con mayor ahínco si cabe, la cuestión migratoria como punta de lanza de la campaña electoral que se aproxima. Los argumentos son los mismos que se argumentan en el seno de los Consejos Europeos y que tan buen rédito electoral les están dando. La defensa de la soberanía nacional, el control sobre las fronteras o la preferencia nacional son parte esencial de su discurso. La base para el rechazo del Pacto Global sería que estaría creando un precedente en el marco del derecho internacional al que podrían verse atados en el futuro, así como su injerencia en su soberanía.

La mayoría abrumadora de países de Europa en el grupo que rechaza el pacto mundial sobre 
migración hace saltar las alarmas en Bruselas

Pese a que estas afirmaciones no se sostienen sobre el borrador, 13 estados han manifestado su rechazo (Bulgaria, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Croacia, Austria, Hungría, Estonia, EEUU, Israel, Australia, Chile y República Dominicana) y cuatro más se han unido a última hora (Suiza, Italia, Dinamarca y Países Bajos). Estas posiciones no se han tomado sin quiebras internas dentro de los estados. El ministro eslovaco de Asuntos Exteriores, Miroslav Lajcak, presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas durante la adopción del pacto, llegó a anunciar su dimisión cuando el Parlamento de su país decidió no apoyar el documento. Por su parte, la Cámara legislativa de Suiza ha impedido a su presidente asistir a la reunión de Marraquech, pese haber sido este país uno de los impulsores del pacto. Por su parte, el Gobierno belga se ha roto como consecuencia de esta cuestión, al no haber alcanzado un acuerdo la coalición que lo componía.

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La mayoría abrumadora de países europeos en este grupo está haciendo saltar las alarmas en Bruselas. Las consecuencias de esta situación, como ha avisado el comisario, tendrán un fuerte impacto en la credibilidad europea cara a los acuerdos que se están negociando entre la UE y los países africanos. La renuncia a la multilateralidad en el ámbito migratorio impedirá la apertura de nuevas vías de compromiso y enviará mensajes confusos sobre la capacidad de la UE como actor global.

Parece que no cabe ninguna duda de que la presión impuesta por los partidos de corte esencialista y soberanista ha puesto contra las cuerdas al resto de fuerzas políticas europeas. El seguidismo que, desde los partidos políticos socialdemócratas, social liberales o desde algunas corrientes de la izquierda política tradicionales, se está haciendo de esta estrategia política, cuando no, su imitación, no hace sino levantar nubes oscuras sobre la futura composición del Parlamento Europeo.