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Espectadores en una sala de cine de Terrassa.

ARCHIVO / NURIA PUENTES

Finales continuos

Mikel Lejarza

"El éxito no es para siempre y el fracaso nunca es definitivo". La frase pertenece a Don Shula, exjugador y entrenador de fútbol norteamericano, y define una realidad evidente. Según un informe de la consultora Innosight, la vida media de una empresa dentro de una década no superará los 12 años. Esta misma compañía publicó en el 2016 un informe que afirmaba que la esperanza de vida de las empresas que cotizaban en bolsa había caído de los 67 años en la década de 1920, hasta los 15 años en el 2016. Hay excepciones a estas estadísticas. La Fox fue fundada en 1913 y en 1935 se unió a la 20TH Century Films. Hasta que el 14 de diciembre del 2017 fue comprada por Disney. Un siglo de vida, todo un récord, pero también la constatación de que nada es eterno.

Hoy en día, la certeza consiste en que el cambio es lo único permanente, y eso lleva a los profetas de las desgracias futuras a vaticinar el fin de medios como el cine o la TV en abierto, a manos de los nacidos con la digitalización. Pero los datos desmienten dicho pesimismo.

Al cine vienen dándole por muerto desde los años 40, cuando comenzó a desarrollarse la televisión. Es conocida la anécdota del genial Billy Wilder sobre ello. Un amigo se le acercó apesadumbrado porque en su opinión el cine carecía de futuro dado que ¿quién querría salir de casa y pagar por ver lo que podía consumir en su propio hogar y de manera gratuita? Wilder le contestó que el peligro no eran las nuevas tecnologías, sino el aburrimiento, y que mientras las historias del cine hicieran soñar a los espectadores, habría futuro.

En lo que llevamos de año la taquilla española supera ya los 525 millones de euros, lo que viene a ser la misma cantidad que el año anterior. Es cierto que en espectadores hay un leve descenso del 1%, y también que aproximadamente el 60% de la taquilla de cada fin de semana se consigue con las dos primeras películas del 'ranking', pero esto siempre ha sido así y es lo que tira del consumo. A poco que la Navidad sea medianamente fuerte, el resultado del cine será mejor este año que el anterior. Y en las plataformas de pago, el 'siempre en crisis' cine continúa siendo el contenido más demandado y consumido.

Lo mismo ocurre con la TV generalista. Según un estudio de Thinkbox, en el Reino Unido la televisión en directo sigue representando el 56% de todo el consumo audiovisual. Y es que a pesar de la variedad de formas en las que la gente accede al vídeo, la TV en directo continúa satisfaciendo la gama más amplia de nuestras necesidades de visualización durante más tiempo que cualquier otro tipo de medio de comunicación. Enfrente, el esfuerzo de Facebook para extender su negocio publicitario a la pantalla de TV se está viendo frustrado y ha anunciado que dejará de vender anuncios dentro de sus 'app' en las OTT  para enero del 2019: la escasa fiabilidad de su oferta parece ser la culpable.

Ni el vídeo mató a la radio; ni el cine al teatro; ni el 'stremming' lo hará con la TV en abierto. Porque tenía razón Shula: Nada es definitivo. Ni los finales.

Temas: Cine