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IDEAS

Resaca en los Sanfermines de Pamplona. 

FERRAN NADEU

Carta a la resaca

Miqui Otero

Querida resaca,

Solo puedo imaginar algo peor que un mundo en el que existes: otro en el que no existieras. 

Eres peso en la polea de nuestra cordura, eco de culpa judeocristiana, cura de humildad para los mariscales de la euforia, reducto de autocrítica en un mundo narciso: existes para recordarnos que si estamos vivos es porque vamos a morir, del mismo modo que si despertamos sin ti al lado después de una curda, seguramente es porque aún vamos borrachos. Y cuando llegues, como llega siempre el lunes, y los malvados estorninos, y la declaración trimestral del IVA, nos cogerás ya despiertos, sobrios. Y será peor.

Te conozco tan bien que te dedicaría un libro, si no fuera porque otros ya lo han hecho: 'La náusea' de Sartre y 'La metamorfosis' de Kafka son tus biografías no autorizadas. Y cuando te vi descrita en 'La suerte de Jim', acepté que otros ojos te habían sabido mirar mejor que los míos: “Algún bichejo nocturno había utilizado su boca como letrina y luego como mausoleo. También durante la noche se las había arreglado para participar en una carrera y ser luego golpeado por la policía secreta. Se sentía mal”. 

Un escritor canadiense edita un nuevo ensayo sobre las consecuencias de cada borrachera

Su autor, Kingsley Amis, dijo un día que existían dos tipos de resacas: la física y la metafísica. La segunda, según él, se puede curar leyendo novelas bélicas de Chesterton y escuchando a Chaikovski. Quien lo probó, sabe que iba borracho cuando lo dijo.

Y, a pesar de ello, la gente sigue dedicándote ensayos. El escritor canadiense Shaughnessy Bishop-Stall acaba de editar 'Hungover. The morning after and one man’s quest for the cure'. Con la obstinación de un explorador victoriano, ha bebido tequila a la sombra de cactus mexicanos, cerrado pubs ingleses y clausurado festivales de la cerveza en Alemania (también ha vomitado en sombreros de mariachi y orinado en fuentes públicas). 

Dice que ha descubierto la solución para la resaca. Yo solo sé que cuando considere que la he encontrado, será porque en unas horas me visitarás para decirme: aquí estoy, tranquilo, te quieres morir para luego entender lo fenomenal que es estar vivo, te sientes mal porque todo irá bien. Te quiere lejos, M.

Temas: Libros