Ir a contenido

Al contrataque

Padres de la derrota

REUTERS / MARCELO DEL POZO

Padres de la derrota

Cristina Pardo

Pese a ocultarlo, el PSOE es el que está en una posición más delicada tras el sopapo electoral, aunque estén por llegar los garrotazos en los partidos de la derecha

¿De quién es la culpa de la tremenda caída del PSOE en Andalucía y de la brutal irrupción de Vox en el Parlamento autonómico? A juzgar por la reacción de la mayoría de los partidos, la culpa de todo la tiene Yoko Ono. No aprendemos. Resultan estremecedores los primeros pasos que están dando los socialistas, una vez que han recibido el sopapo electoral. En mi opinión, son los que están en posición más delicada. No solo porque todo indica que van a perder la Junta por primera vez, sino porque los resultados en Andalucía son un clarísimo aviso para Pedro Sánchez.

Pero da igual. Lo primero que han hecho en Ferraz, movidos por la venganza y la enemistad del presidente con la candidata, es empujar a Susana Díaz a dimitir alegando que "el papel de cada uno siempre debe estar subordinado al éxito del proyecto político". Entonces, ¿por qué no dimitió Sánchez en todas las ocasiones en las que llevó al PSOE a los peores resultados de la historia? Es más, él perdió siempre las elecciones. Díaz, no. Hablan también desde la dirección en Madrid de la necesidad de "regeneración". Creo que están en lo cierto. Sin embargo, cabe preguntarse en qué momento se han dado cuenta. Durante la campaña, Sánchez aseguró que Andalucía iba a ser "un espejo" para el socialismo del resto de España. ¿No les importaba la regeneración antes del domingo, a pesar de que la información sobre las prácticas corruptas de algunos socialistas era exactamente la misma que tenían el lunes? ¿Son los votantes los que tienen que precipitar la petición de ejemplaridad? Pienso que no, que los electores deberían poder optar entre proyectos ya regenerados previamente

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Y por otra parte, que Ferraz quiera achacar a Díaz toda la responsabilidad del mal resultado, parece increíble. Es deseable que en privado, al menos, sean conscientes del lastre que ha supuesto la forma de Sánchez de llegar y de mantenerse en el poder. Si no, apaga y vámonos. Tampoco creo que Díaz haya estado a la altura desde que se cerraron los colegios. Se limitó a lamentar la irrupción de Vox en el Parlamento, cuando fue ella la que les metió de lleno en la campaña. Y, frente a las exigencias de regeneración que llegan desde Madrid, ella es firme: "Solo se puede regenerar lo que está degenerado". O sea, que los ERE o el clientelismo, nada, son poca cosa.

La suerte que van a tener es que el foco irá y vendrá, porque también están por llegar los garrotazos entre los partidos de derechas. Además, la reacción de los representantes de Podemos ha sido igualmente lamentable. Y el PP, como podría gobernar, también está reflexionando más bien poco. A veces, lo más fácil de entender y analizar es el hastío que lleva a la abstención.