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Al contado

Manifestación de médicos en la primera jornada de huelga en la atención primaria catalana.

Torra, entre la realidad y la ficción

Agustí Sala

El eje nacional ha cedido el paso al social y a las reclamaciones salariales y de condiciones de trabajo y de servicio público

Médicosbomberosmaestros... El 'president' Quim Torra ha tropezado con la cruda realidadGobernar no es solo tener unos objetivos a largo plazo, sean o no asequibles, sean o no mayoritarios, sean o no utópicos, también es gestionar el día a día y tomar decisiones. No basta con los discursos épicos o con los lamentos ante los agravios. Uno, como gobernante, también debe asumir reponsabilidades, no solo proclamar ideales.

Estos días de huelgas y protestas el 'president', que ha optado por traspasar a sus socios de gobierno de ERC toda la responsabilidad de hacer frente al conficto, lo está viendo, aunque desde la distancia de quien prefiere otra realidad (su mayor implicación ha sido una foto en una reunión con los titulares de la 'conselleries' afectadas). Catalunya arrastra muchos déficits y no todos achacables a una mala financiación, aunque sin duda esta influye, pero no puede servir para justificarlo todo.

Decíamos hace unas semanas que el Govern dependía demasiado de la independencia, es decir, que solo centraba su actuación en el simbolismo y que se había olvidado la gestión. Las protestas lo demuestran. El eje nacional que aplacaba descontentos, al menos aparentemente, y daba imagen de uniformismo social, ha cedido el paso al eje social y a las reclamaciones salariales y de condiciones de trabajo y servicio público. Ya no basta con la bandera y los ideales a largo plazo.    

La Generalitat presidida por Artur Mas, representante de una formación política pariente no muy lejana de muchos de los miembros del actual Ejecutivo catalán, fue la más aplicada de la clase en los recortes entre el 2010 y el 2014. Durante su mandato, el hachazo a las cuentas públicas superó los 3.200 millones de euros.

Solo en políticas de sanidad, las cuentas catalanas del 2017 - las últimas aprobadas- arrastran unos 1.000 millones de euros menos que en el 2010, el ejercicio con más dotación presupuestaria. SalutEnsenyament Benestar sumaron en el 2010 un récord de 19.151,2 millones de euros, mientras que en el 2017 se situaron en 17.831,8 millones de euros.

Hoy se arrastran esas deficiencias, con jornadas extenuantes, carencias en muchos servicios o largas listas de espera par operarse. Son problemas que, por cierto, el dirigente de JxCat, Eduard Pujol no ve esenciales. Ante la aparente ceguera de los dirigentes o, como mínimo, de algunos de ellos, muchos de los colectivos afectados han estallado. Se les ha acabado la paciencia.

Está claro que revertir totalmente estos retrocesos no será tarea fácil y la única manera de hacerlo son unos Presupuestos. Es algo que defiende ERC desde hace meses y a lo que un Torra, más ocupado en mantener la ficción republicana (al menos a día de hoy) que en asumir la realidad autonómica, puso muchas trabas al vetar toda opción de acuerdo con el PSC