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Consumo

Los famosos y la publicidad

FERRAN SENDRA

Los famosos y la publicidad

Carles Sans

Se puede criticar que anuncien productos de banca o las apuestas 'on line', pero el famoso da por sentada la capacidad de criterio del consumidor

En las campañas publicitarias algunas compañías eligen a personas famosas para que publiciten su producto. Seguramente porque han comprobado que algunos deportistas, cantantes, actores o presentadores conectan muy bien con el público. A los ciudadanos les persuade que sea una persona de éxito quien les recomiende un producto determinado.

Muchos hemos pasado por ello. Nosotros, como Tricicle, hemos protagonizado muchos anuncios en los que hemos recomendado casi de todo: desde seguros hasta un fármaco para una vida más eréctil. Hace poco, una persona me afeaba eso, que los famosos, sobre todo si son periodistas, anunciasen productos de banca o se prestaran a recomendar artículos con trampa, como podría ser el caso de las apuestas 'on line', que como todos sabemos se trata de un negocio legal pero de alto riesgo para personas que pueden ser adictivas, especialmente los jóvenes. Algo de razón tiene, pero puestos a buscar tres pies al gato, cualquier producto que se anuncia, el que sea, tiene un punto por donde pillarle una media verdad.  

No seré yo quien diga que para vender hay que engañar

No voy a ser yo quien diga que para vender hay que engañar, pero de todos es sabido que en publicidad el mensaje acerca de las ventajas del producto que se anuncia siempre es exagerado, porque se lo presenta como más ventajoso, más saludable o eficaz de lo que realmente suele ser.

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La publicidad siempre ha sido así, y es una convención aceptada como normal por el consumidor. Nadie puede afirmar que un coche es el mejor del mundo, y cuando un anunciante lo hace, el propio consumidor sabe que de algún modo le están mintiendo. Esa convención la acepta igualmente el famoso que da por hecho que el ciudadano tiene el criterio suficiente como para discernir que aquello es publicidad. ¿Acaso no sabe el consumidor que el actor, el periodista o el deportista de turno está cobrando por anunciar aquello que publicita? ¿Alguien se cree que Jose Coronado juega a las apuestas? ¿Que Matías Prats guarda sus ahorros en la aseguradora que recomienda? O peor aún, ¿que nosotros necesitamos ayuda farmacológica para nuestra saludable vida sexual?  Yo creo que nadie.