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Recta final de campaña

Andaluces, levantaos

EFE / ALF

Andaluces, levantaos

Inma Carretero

El auge de Vox explica la radicalización del PP y el toque a rebato de los socialistas, que azuzan el miedo al partido ultra para combatir la abstención de la izquierda

Quedan cuatro días para que se abran las urnas y la campaña del "acento andaluz" y de la candidata "feliz" ya no aguanta el perfil bajo con el que la planteó Susana Díaz. La líder que no quería la coincidencia de sus comicios con las generales (entre otras cosas, para no verse perjudicada por la salida en masa de la derecha a votar contra Pedro Sánchez) necesita ahora cambiar el paso y movilizar a la izquierda, por mucho que los suyos pegaran los carteles con el deseo inconfesable de que hubiera participación, sí, pero la justa.

No era el plan, pero el "Andaluces, levantaos" de la letra del himno guía los discursos de los partidos en la recta final. De todos. Este martes han desembarcado los tres pesos pesados del Gobierno (Sánchez, Carmen Calvo y José Luis Ábalos) y se han encontrado con una derecha en plena agitación: ni siquiera cuando Javier Arenas estuvo a punto de ganar las andaluzas en el 2012 se percibía la efervescencia en el electorado que han provocado la pugna a tres (PPCiudadanos y Vox) y la relevancia nacional que Pablo Casado y Albert Rivera han concedido al 2-D. No se juegan poco: el liderazgo conservador en la comunidad más poblada de España, en plena cuenta atrás de las generales.

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Como recuerdo de este frenesí electoral, quedarán en las hemerotecas Inés Arrimadas ejerciendo de jerezana de pro o la madre de Rivera, apoderada en Málaga, pero quien realmente está haciendo historia es Casado, que ha decidido comprar el billete de vuelta del viaje al centro que durante años patrocinó Javier Arenas en Andalucía. ¿Qué pensarán hoy esos alcaldes veteranos que, a la fuerza, fueron barnizados de centrismo? Que busquen la respuesta en Vox.

En el auge del partido ultra encontrarán la explicación de la radicalización del PP y también del toque a rebato de los socialistas, que azuzan a coro el miedo a Vox para combatir la abstención de la izquierda. Que la campaña hipotensa no les termine pasando factura. Que la certeza de que ganan en las encuestas no achique su ventaja, la principal baza de Susana Díaz para forzar su investidura y evitar un bloqueo.