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Análisis

Manifestación de médicos en la sede del Institut Català de la Salut (ICS) en la primera jornada de huelga en la atención primaria.

FERRAN NADEU

Salud y Govern

Eulàlia Vintró

¿Qué ha hecho la 'conselleria' para satisfacer las justas demandas médicas y por qué no apoyan unos Presupuestos que incrementarían los recursos en sanidad?

Uno de los grandes méritos del Gobierno socialista, en 1986, con Ernest Lluch en el Ministerio de Sanidad, fue el reconocimiento universal del derecho a la salud y, consecuentemente, la atención sanitaria gratuita para todas las personas fueran o no nacidas en España. La creación del Sistema Nacional de Salud, que coordinaba las diversas redes, y la descentralización contribuyeron de forma espectacular a modernizar el obsoleto mecanismo sanitario español, incluido el catalán, aunque aquí la tradición mutualista aliviaba un poco los déficits públicos.

Desde aquella fecha, la prestación de los diversos servicios de salud fue mejorando y, hasta el comienzo de los grandes recortes debidos a la crisis económica iniciada en el 2008, no solo éramos un modelo a imitar, sino que muchos ciudadanos europeos aprovechaban sus vacaciones en España para beneficiarse.

Décadas de mejoras y una de recortes

Es probable que la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos no tenga presente, por no haberlo vivido o por no haber oído hablar de ello, cuál era la situación 30 años atrás y que considere natural y normal la atención que se le ofrece tanto en los centros de atención primaria (CAP), como en las visitas de los especialistas o en los grandes hospitales de referencia. Es posible, también, que este desconocimiento esté generando un cierto abuso por parte de los usuarios a la hora de utilizar algunos recursos, en especial los de urgencias, y una insuficiente valoración de la estructura sanitaria en su conjunto y de sus profesionales.

Diez años después de los inicios de la crisis económica y de los durísimos recortes que nuestros gobernantes aplicaron a los diversos servicios públicos reconocidos constitucionalmente como derechos universales: salud, educación, servicios sociales... la situación en Catalunya ha empeorado de forma significativa en cuanto a las prestaciones sanitarias.

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Mucha gente seguimos sin entender las declaraciones del 'president' Artur Mas, en el 2010, cuando se jactaba de los recortes y se consideraba el alumno más aventajado a la hora de aplicarlos. Muchos economistas criticaron entonces y más adelante el austericidio exigido por la Unión Europea y por la señora Angela Merkel, mientras aquí abríamos paso a un retroceso que aún no se ha detenido, sea en profesionales, sea en retribuciones salariales, sea en pacientes por médico, etcétera. Hay que reconocer, sin embargo, que la inmensa dedicación de los profesionales ha paliado el retroceso.

Catalunya se encuentra, comparada con las otras comunidades, en la franja inferior de porcentaje del PIB en gasto sanitario. Se han publicitado planes para reducir las listas de espera, pero nunca sabemos los resultados. La tensión es perceptible en los CAP, en las consultas y en los hospitales hasta que, como era de prever, ha estallado en forma de huelga. ¿Qué han hecho, hasta los últimos días, los responsables de la Conselleria de Salut para satisfacer las justas demandas y evitar el paro? ¿Qué plan de recuperación del Sistema Nacional de Salud se está llevando a cabo? ¿Por qué no dan apoyo a los Presupuestos del Estado que harían crecer los de la Generalitat y le permitirían incrementar los de nuestra salud? ¿Por qué no gobiernan?