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LA CLAVE

El Rey Juan Carlos consuela a Fernando Alonso, en el GP de Abu Dabi del 2010.

AP / GERO BRELOER

La desafección: de timoratos a temerarios

Albert Sáez

Catalanes no independentistas votarían "no" a la Constitución de 1978

En mayo de 2008, el entonces president de la Generalitat, José Montilla, advirtió en un artículo en diario El País del riesgo de desafección de los catalanes. Lo hizo a propósito de la negociación del sistema de financiación autonómica en el que su gobierno defendía el llamado principio de ordinalidad, es decir que una comunidad autónoma no perdiera posiciones (no recursos) en renta disponible tras aplicarse los mecanismos de solidaridad establecidos en la Constitución. Los que ahora acusan día sí  y día también a los independentistas de mentir con el lema del 'Espanya ens roba' no movieron entonces ni un dedo para apoyar la demanda racional y racionalista de Montilla. Diez años después, el 57% de los encuestados por el CEO de la Generalitat aseguran que votarían "no" en un referéndum sobre la Constitución de 1978. ¿Es este el desafecto que pronosticó Montilla? Siempre me ha parecido pueril el argumento de quienes defienden que hay que reformar la Constitución porque los que la votaron han muerto. Si fuera así, las constituciones tendrían fecha de caducidad. Pero las constituciones duran mientras dura el consenso que las sustentó. Y en Catalunya, la población -no solo los dirigentes- podría ser que lo vea roto. ¿Justifica ello la unilateralidad de hace un año? En ningún caso. Pero tampoco avala el inmovilismo. Si más de la mitad de la población de una comunidad que representa el 18% de la población, tiene está disposición alguna cosa se debería hacer. Cuando las leyes solo se cumplen a golpe de sentencias judiciales, algo hay que hacer con ellas.

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¿Se ha hecho esta pregunta en el conjunto de España? El buscador de Google dice que no. ¿Alguien se atreve? Los que han criticado con toda la razón que en las votaciones del 6 y 7 de setiembre del 2017 en Catalunya  no se dieron las garantías democráticas para tomar las decisiones que se tomaron, deberían también hablarnos del miedo en 1978. España hizo la transición teniendo miedo de ella misma. Y una parte de ese miedo no nació de la memoria de la guerra civil sino de la connivencia entre algunos sectores del franquismo (policía, ejército, judicatura, fiscalía) con la extrema derecha. Los que aseguran que España es una de las democracias más maduras de Europa, ¿no deberían pedir una reforma constitucional hecha sin miedo en lugar de actualizarlo como vemos en ocasiones? De los contrario, los timoratos un día se convierten en temerarios