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Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, durante una conferencia en San Jose (EEUU), el pasado mes de mayo.

MARCIO JOSE SANCHEZ (AP)

La fiabilidad de los clásicos

Mikel Lejarza

Recientemente Facebook informó sobre sus resultados económicos, un tanto por debajo de las expectativas, pero con cifras  extraordinarias. Los ingresos trimestrales subieron un 33% hasta alcanzar los 13.700 millones de dólares. Entre septiembre del 2017 y el mismo mes de este año, los usuarios activos diarios aumentaron un 9% hasta alcanzar los 1.490 millones. Durante el mismo periodo, los usuarios activos mensuales crecieron un 10%, hasta llegar a los 2.270 millones. Es decir, cada mes más de 2.000 millones de personas utilizan su plataforma insignia, a lo que hay que añadir quienes son usuarios de Whatsapp, Instagram y Messenger. En total, en palabras de Mark Zuckerberg, cada mes unos 2.600 millones de personas utilizan servicios de Facebook. Sus ingresos, que provienen de la publicidad, son en un 92% generados por la publicidad móvil, cuando el año pasado eran solo el 88%. 

Cada mes, 2.600 millones de personas utilizan los servicios de Facebook 

Pero detrás de un medio que ofrece unas cifras sin parangón, continúan abriéndose polémicas que muestran el otro lado de la moneda. En septiembre, un grupo de personas que ansiaban encontrar trabajo en EEUU, presentaron cargos contra Facebook y otras empresas por discriminar a las mujeres al dirigir algunos anuncios de trabajo sólo a los hombres. Según la noticia que inicialmente fue comunicada por el periódico ‘The Guardian’, los empleadores de sectores como la mano de obra y la conducción de camiones habían utilizado las herramientas de publicidad de Facebook para dirigir las oportunidades hacia aquellos que consideraban más adecuados, y en ese proceso se excluía a las mujeres.

El periódico británico 'The Guardian' ha sido nombrado el medio de mayor confianza del Reino Unido

El caso no está aún decidido, pero podría, conjuntamente con otros casos similares, tener un impacto enorme en el futuro de la publicidad digital, y en consecuencia en el de la red. Porque no es la primera denuncia. Una investigación realizada por ‘ProPública’ y el ‘New York Times’ a finales del año pasado reveló que docenas de empleadores habían utilizado Facebook para dirigir sus anuncios a grupos de edad particulares, lo que significa que personas fuera de esas edades quedaban excluidas. Al mismo tiempo, la oficina del fiscal general del estado de Washington lanzó una operación encubierta para demostrar lo sencillo que era utilizar las herramientas de Facebook para evitar que ciertos grupos étnicos vieran anuncios en los EEUU. Colocaron 20 anuncios falsos de trabajos, apartamentos, seguros y otros servicios, y deliberadamente excluyeron a uno o más grupos étnicos minoritarios de recibir la notificación correspondiente. Cuando la oficina del fiscal general publicó sus conclusiones a principios de este año, Facebook dijo que alteraría sus sistemas para evitar que este tipo de discriminación se repita. Pero al parecer los errores continúan.

Frente a las grietas de los nuevos medios, los tradicionales, con más tiempo a sus espaldas para haber previsto mecanismos de control y gestión fiables, continúan batallando por sobrevivir. El citado periódico británico ‘The Guardian’ ha sido nombrado el medio de mayor confianza del Reino Unido. El estudio que lo decidió llegó a la conclusión de que, si bien era poco probable que los más jóvenes compraran un periódico en papel, elegían a las marcas de los periódicos como su principal fuente de noticias a la hora de apostar por la credibilidad. Los clásicos pueden no sorprender, pero no fallan. Por eso son clásicos.