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CIENCIA

La biopsia líquida y el santo grial

FRANCINA CORTÉS

La biopsia líquida y el santo grial

Manel Esteller

La medicina busca desde hace décadas cómo se detecta un tumor incipiente a partir de un simple analisis de sangre

Dice la leyenda que un día existió una copa usada por Jesucristo en la última cena, el mismo recipiente que luego sería usado por José de Arimatea  para recoger la sangre que emanó de la herida de lanza causada por el centurión romano Longinos. Desde esos tiempos remotos hasta ahora seguimos buscando ese santo grial. De la misma forma los médicos buscan desde hace décadas cómo a partir de un simple analisis de sangre podemos detectar la presencia de un tumor incipiente.

Este concepto sería la llamada 'biopsia líquida'. El mismo se diferencia de la biopsia clásica en que la misma se suele realizar en el posible tejido diana afectado: una biopsia de la mama, del colon, del hígado... La biopsia 'sanguínea' tiene en realidad tambien distintos subtipos, pudiendo determinarse en suero o en plasma. La idea es que los tumores humanos, por muy escondidos que se encuentren en nuestro cuerpo van liberando material al torrente saguíneo, ya sean proteínas, acido ribonucleico (ARN) o acido desoxirribonucleico (ADN).

Alteraciones epigéneticas en el suero

La mayor parte de la investigación en esta área se ha centrado en la biopsia líquida para detectar ADN tumoral. Por ejemplo, ya hace años que determinamos que existen alteraciones epigenéticas en el suero de pacientes con cáncer de pulmón que reflejan lo que está sucediendo en el órgano primario, hallazgo que ha sido ampliamente validado y extendido por la deteccción de múltiples alteraciones genéticas en la sangre de pacientes con cáncer de mama o colon donde podemos encontrar mutaciones en los genes K-Ras, p53, BRAF y muchos otros. La revolución actual, que acarreará la implementación de dicha técnica de forma más rutinaria en los pacientes oncológicos, es debida a la irrupción de nuevas metodologías que permiten detectar cantiades mínimas de ese ADN en la sangre. Es decir, ya es posible encontrar esas aguja en el pajar y dar por muerto el refrán.

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En la sangre de los pacientes con cáncer también podemos encontrar “células circulantes” que vienen del tumor. Una forma relativamente sencilla de detectarlas es buscar marcadores epiteliales que no deberían verse en las células flotando por nuestras arterias y venas. Además, podemos aislar estas células y hacerlas crecer en el laboratorio con lo que tenemos más tejido de ese tumor sin haberlo siquiera tocado por la cirugía. Y en este cúltivo podemos estudiar a que fármaco sera más sensible ese cáncer que aún no ha sido extirpado.

Es importante mencionar que el concepto de 'biopsia líquida', aunque normalmente lo entendemos aplicado a la sangre, se puede aplicar a cualquier tipo de fluido biológico y así podemos encontrar biomarcadores de tumor en el esputo; en secreciones ginecológicas y liquido espermático; en la orina; las heces fecales; en el líquido cefaloraquídeo; o donde la febril imaginación del profesional biomédico llegue. En este aspecto, algún grupo de investigación ha hallado alteraciones moleculares en el aliento de pacientes con cáncer de pulmón, con lo que pasaríamos de la biopsia 'líquida' a la 'aérea'.  El coto de caza de la secreción está abierto.

Diagnóstico de tumores pequeños

Las utilidades de la biopsia líquida pueden ser muchas desde evitar más molestias de las necesarias al paciente oncológico pinchando y pinchando para obtener muestra del tejido diana, hasta su uso en métodos de cribaje poblacional, es decir, para diagnosticar en la población general tumores muy pequeños y por tanto perfectamente curables por la cirugía, de igual forma que se está haciendo en la revisión ginecológica. Pero además de detectar o no estas alteraciones en la sangre en pacientes ya tratados te daría una pista de si el paciente esta verdaderamente curado, o si se va a producir pronto una recaída. Los hematólogos, como los del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC), llevan años usando este concepto llamado 'enfermedad mínima residual' que permite descartar o no la existencia de células transformadas en ese paciente.

Ahora la biopsia líquida busca trasladar ese conocimiento a los tumores 'solidos' y muchos hospitales e investigadores de nuestro entorno se han puesto manos a la obra, destacando los esfueros realizados desde Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), el Instituto Catalán de Oncología (ICO), el Hospital Germans Trias i Pujol o el Hospital Clínic de Barcelona. El objetivo es claro: que a diferencia del santo grial donde solo el caballero puro de corazón Sir Galahad lo alcanzó, la biopsia líquida sea de acceso universal y público.