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Al contrataque

Alexandria Ocasio-Cortez.

EFE

Sin permiso

Ana Pastor

La joven congresista Alexandria Ocasio-Cortez pertenece al grupo de mujeres que buscan demostrar que hay otro país dentro del país que sigue apoyando a Trump

Tiene solo 29 años pero muchas miradas pendientes de ella. Alexandria Ocasio-Cortez se ha convertido en la congresista más joven de los Estados Unidos. Lo ha conseguido por los cien mil votos que le han dado en su distrito el 70%o de los apoyos. Es la nueva estrella de la política para los medios dentro y fuera de Estados Unidos. Nació en el Bronx, su madre es de Puerto Rico y sigue pagando el crédito con el que pudo estudiar en la Universidad de Boston. Ella misma ha contado en las redes sociales que hasta hace solo un año, cuando se presentó a las primarias, había trabajado cuidando niños y como camarera para ayudar a su familia mientras se convertía en una líder social.

Cuenta también que no ha tenido seguro médico. Un perfil en el que mucha gente joven, y no tanto, puede verse reflejada en los Estados Unidos del año 2018. En la conversación con Jorge Ramos para el programa 'Real America', Ocasio-Cortez asegura que siempre ha tenido claro que en las decisiones importantes no hay que pedir permiso. Como ocurrió con su candidatura en primarias frente a un histórico del Partido Demócrata, Joseph Crowley, que incluso se negó a ir a varios debates con ella alegando motivos de agenda. Parece que ya intuía el brillo de Ocasio-Cortez que entonces aún no era una estrella mediática.

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Sobre la toma de decisiones, ella también ha revelado que no esperó el tiempo que algunos decían que necesitaba para dar el salto. Y esa es parte de la fortaleza de su liderazgo. Entre sus debilidades se ha llegado a subrayar su condición de mujer, ser joven y sobre todo su ideología progresista. Pertenece a la rama socialista que hay dentro del Partido Demócrata que reivindica que se deben recuperar valores como la lucha por la gente trabajadora, justicia social, sanidad universal y el control de armas de fuego. Presume de ser la única candidata que no acepta donaciones de corporaciones ni de Comités de Acción Política (PAC). Financió su campaña con aportaciones de la gente y ganó con 300.000 dólares.

Cuentan quienes la han visto crecer políticamente que hay poco de escaparate en ella. Sigue viviendo y ha crecido en un lugar en el que la mayoría de la población es negra o latina y nunca han tenido representación directa en el Congreso. Veremos si la revolución Ocasio-Cortez se materializa. De momento ella suma su nombre al de otras muchas mujeres que estos días buscan demostrar que hay otro país dentro del país que sigue apoyando a Donald Trump. Por cierto, esta semana Isabel Allende ha recibido allí el Premio Nacional de Literatura (National Book Award) por su contribución a la cultura de Estados Unidos. Importante por el momento y por lo que representa. Y porque como ella ha dicho: “significa que, a lo mejor, después de todo no soy extranjera”.