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Análisis

El presidente francés, Emmanuel Macron, y la cancillera alemana, Angela Merkel, se saludan en el Palacio del Elíseo, en París, durante la conmemoración del centenario del Armisticio.

Paris regresa al futuro

Rafael Vilasanjuan

Cómo adoran los franceses estas cumbres que les devuelven el lustre de una gran potencia, como la que hace un siglo se desangró hasta vencer la Gran Guerra. Han pasado cien años y Francia regresa al centro de la atención con la solemnidad de los actos en memoria de las víctimas, pero también por la propuesta de utilizar el recuerdo de aquella masacre para evitar un futuro de amenazas que emergen en el horizonte global.

El memorial de la primera guerra mundial ha dado pie a una nueva iniciativa internacional, el Fórum por la Paz. Tres días de encuentros y debate que mediante el recuerdo del pasado intentará construir otro futuro. Paris capital del mundo. A expensas de lo que pueda surgir a partir de la primera conferencia, esta nueva iniciativa diplomática global suena a algo parecido a lo que en su día intentó el presidente Zapatero con la Alianza de Civilizaciones, aunque a mayor escala. A diferencia de esta última, encaminada a abrir un foro de diálogo permanente entre Occidente y el islam, este nuevo foro impulsado por Emmanuel Macron ya no alienta al encuentro entre civilizaciones, ahora el reto es global.

Está dirigido a recuperar un multilateralismo que en manos de populistas ultranacionalistas se asoma al abismo que nos acabó llevando a las dos guerras mundiales. En medio de un  debate todavía abierto sobre las catástrofe de aquella Gran Guerra, Macron apela a no volver a cometer el error de pensar como entonces: “nuestros intereses primero y el resto no importa”. La frase pronunciada en el contexto del memorial de la guerra de hace cien años es una clara alusión a la Italia de Salvini, a la Hungria de Orban y sobre todo al padre del nuevo nacionalismo, Donald Trump y su “América primero”.

Compromiso

El ejercicio de esta cumbre para poner en valor el compromiso entre estados es mas necesario que nunca. Mientras las amenazas en forma de nacionalismo siguen rompiendo acuerdos y construyendo barreras, el esfuerzo del presidente francés llega a tiempo. La duda es si esta nueva cumbre, convertida en un foro global, quedará solo en palabras. Frente a la ineficacia de la ONU, el incremento de presupuestos militares, el calentamiento climático y mas recientemente los movimientos migratorios, que no reconocen fronteras, el esfuerzo para sacar una nueva agenda no parece un asunto menor con una generación de líderes que han contagiado el miedo al futuro común y que predican que el paraíso está en países con fronteras cada vez mas estancas.

La imagen de Macron, Angela Merkel y el secretario geneal de la ONU, Antonio Guterres, abriendo la cumbre es sin duda una señal de aliento que apela a la cooperación internacional para resolver los grandes retos comunes. Pero es también la constancia de un mundo cada vez mas cerrado en sus fronteras mientas se multiplican los problemas. El reto de este foro nacido del memorial de una guerra de hace cien años será entender que, como entonces, hoy tenemos millones de refugiados y guerras que esperan respuesta, y que el regreso al pasado solo sirve para no repetir el futuro.