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Carles Puigdemont interviene a través de videoconferencia en el acto de presentación del Consell per la República, en el Palau de la Generalitat.

ELISENDA PONS

Un año después

Àngels Pont

Una cosa sigue igual: la mitad de catalanes se sienten independentistas y la otra mitad no

Un año después de la declaración de independencia, el 155, la convocatoria de las elecciones del 21-D y todo lo que se ha derivado de ello, la opinión sobre el 'procés' y su traslación en términos electorales sigue en el mismo lugar. El bloque independentista tendría unos resultados casi calcados a los de hace un año y las variaciones que se perciben ahora mismo se producen dentro de cada uno de los bloques.

ERC, aunque sería el partido más votado, no parte de una posición suficientemente sólida para pensar que este liderazgo está consolidado. Su fidelidad de voto está por debajo del 70% y pierde casi un 10% de sus votantes hacia la CUP. Lo compensa con los votos que recibe de los herederos de Convergència, fruto del desconcierto y la confusión en que se encuentran sus votantes. Así, de los que votaron a Carles Puigdemont el 21-D, menos de la mitad repetiría su voto, caso im 25% optaría por los republicanos e, incluso, un 7% por la CUP. Es muy posible que cuando el PDECat y/o Puigdemont tengan una oferta electoral más clara (veremos si la recién estrenada Crida lo es) mejoren los datos que presentan a día de hoy. A quien más favorece todo este revuelo en el bloque independentista es a la CUP, que más que doblaría su representación actual en el Parlament.

En el bloque no independentista hay menos volatilidad de voto. Ciutadans continuaría por delante pero retrocedería, mientras que los socialistas mejorarían gracias a una fidelidad de voto alta y a la recepción de voto de Cs, los 'comuns' y la abstención.

Pero más allá de las proyecciones electorales, otros datos también aportan información de la complejidad de la actual situación política en Catalunya. Las valoraciones de los políticos están polarizadas por el debate independentista (el 'president', Quim Torraestá lejos del aprobado, por ejemplo) y tampoco hay un consenso claro sobre el referéndum. Eso sí, casi el 70% de los catalanes creen que los resultados del 1-O no son válidos para declarar la independencia (lo creen también un 40% de los independentistas) y a casi un 60% le parecería bien que se negociara una mejora en el autogobierno.

A la vez, más del 80% de los catalanes creen que los presos deberían estar en libertad hasta la celebración del juicio (opinión compartida incluso por la mitad de los votantes de Cs) y el 60% vería con buenos ojos que el Gobierno pidiera a la Fiscalía un alivio de las penas.

Cambios más preocupantes

Finalmente, también hay que constatar que el 'procés' ha provocado cambios en la vida de la gente que son más preocupantes. Casi un 40% de los ciudadanos dicen que no se sienten cómodos para expresar libremente sus opiniones sobre este tema y un 46% dice que ha dejado de hablar de política con amigos y/o familiares a raíz del 'procés'.

En cambio, una cosa sigue prácticamente igual desde el inicio de este debate: la mitad de catalanes se sienten independentistas y la otra mitad no. Si, después de todo lo que ha pasado, estas proporciones no se han movido, parece difícil vislumbrar a corto o medio plazo algo que lo pueda hacer cambiar hacia un lado o hacia el otro.