10 jul 2020

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Peccata minuta

Imagen de archivo del CN Barcelona

JUAN LUIS ROD

Subtítulos

Joan Ollé

Al despertar de mi pesadilla, con un paño húmedo en la frente, mi galeno, más dulce que nunca, me espetó: "No son gigantes, Joan, solo molinos"

Hace tiempo me encontré francamente mal: dolor de cabeza, en las articulaciones, falta de apetito y concentración, mareos, vómitos... y, en consecuencia, pedí hora a mi amigo de cabecera, el gran doctor Gaspar. Ya en su consultorio, le relaté detalladamente todos mis síntomas, que él escuchó atentamente. Al final de mi monólogo, Oriol desencapuchó su Montblanc y sobre una receta en blanco escribió: "Matricularse urgentemente en el Club Natació Barcelona". Y luego, para celebrar que estábamos vivos, nos fuimos a comer, abusando de algunos nutrientes que su médico le tenía medio vetados a él y él a mí. No, no me apunté al CNB, pero sí a un gimnasio cerca de casa al que nunca acudí, porque, como es sabido, con solo pagar la mensualidad ya es como hacer dos horas diarias de máquinas y media de sauna.

Hace meses que me vuelve a pasar lo mismo, pero -por decirlo rápido y mal-, ahora es más mental que físico; y ante la imposibilidad de darle la tabarra a Oriol, que hace dos años decidió largarse al otro barrio, me he encomendado a la sabiduría psiquiátrica de mi también amigo y maestro en almas T. B. No en un diván, pero sí en una mullida butaca, empecé a balbucear: "Veo subtítulos, doctor, por todas partes, subtítulos..." T. B. me pidió mayor concreción y, después de un notable esfuerzo de sudor y síntesis, proseguí: "Sí, subtítulos, subtítulos que me acusan, me reprenden, me avergüenzan, me dicen que no estoy a la altura, que no soy un buen ciudadano... y me impelen a salir a la calle... a obedecer hasta las últimas consecuencias un mandato popular inapelable... y lo peor es que todos y todas están de acuerdo entre ellos y ellas... y yo me siento solo, solo, muy solo, y tengo miedo, pánico, ¡de ser una cucaracha!

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Ante mi creciente desasosiego y contra toda norma sanitaria, el buen doctor me invitó a encender un 'piti', y después de un denso silencio, desde su balsámico bigote, me pidió: "Y esto, amigo mío, ¿dónde y cuándo te acostumbra a suceder?". Y fue entonces cuando, adivinando también subtítulos en el humo del tabaco y el bigote, empezó el delirio: "'¡Tot es mou'!"..."¡República!"..."¡Preguntes!... ¡FAQS!... ¡Freqüents!... ¡FAQS!"... "'¡Brussel.les!'"..."'¡Poble català!"... "'¡Més 3/24!'..." "¡Sanchis!"... "'¡Carrer'!!!"

Al despertar de mi pesadilla, con un paño húmedo en la frente, mi galeno, más dulce que nunca, me espetó: "No son gigantes, Joan, solo molinos; no son subtítulos distópicos, solo tuits que envían tus conciudadanos a algunos programas televisivos". Mareadísimo, respondí: "¿Y por qué, Toni, siendo solo la mitad, parece que sean todos?" T. B. sacó la misma receta en blanco que O. G. algunos años atrás y anotó: "Llamar al antenista y que te desintonice TV-3".