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LABERINTO INDEPENDENTISTA

Lluís Llach y Quim Torra, este martes, en el Palau de la Generalitat.

ALBERT BERTRAN

Organismos rimbombantes

Joan Tapia

Eva Granados, la portavoz socialista en el Parlament, expresó ayer con ironía lo que muchos ciudadanos empiezan a pensar: “Urge un Comisionado de Croquis Republicanos para entender el entramado de consejos de repúblicas, foros constituyentes, asambleas de electos…”

En octubre hemos visto dos cosas. Una, que Junqueras desde Lledoners lanzaba un mensaje arriesgado pero concreto: el voto de ERC a los Presupuestos solo será posible si antes el Gobierno Sánchez hace un gesto con los presos. Es poner al PSOE unos deberes muy difíciles dada la actitud de la fiscalía del Supremo y la composición de la sala de lo penal del tribunal. Sí, es una exigencia radical, pero si se sabe modular y acaba en pacto se desbloquearían los Presupuestos y se podría cimentar algo la mayoría negativa del no a Rajoy. Es difícil que Pedro Sanchez pueda cuadrar el círculo, pero como mínimo es una oferta concreta que parte de la realidad.

Por la otra parte, JxCat comandada por Puigdemont y Josep Costa, el vicepresidente del Parlament, ha preferido que el independentismo perdiera su mayoría parlamentaria a que cuatro diputados de JxCat (Puigdemont, Rull, Turull y Sànchez) renunciaran provisionalmente a su acta para que su delegación de voto pudiera ser válida. En una actitud casi suicida, la rebelión estéril ante el Supremo -y el deseo de poner a ERC en un aprieto- han pesado más que mantener la mayoría.

En el laberinto de difícil salida en el que el independentismo se metió hace un año con la DUI, Junqueras hace una apuesta algo maximalista, consigue cierta complicidad de Pablo Iglesias y obliga a Pedro Sánchez a tener que valorar la respuesta, mientras que Puigdemont sigue en la ensoñación de que el presidente legítimo de Catalunya está en Bruselas y crea el Consell de la República, que no se sabe qué funciones ni operatividad tendrá. En especial teniendo en cuenta que en el Govern ya hay un 'conseller' de Relaciones Exteriores.

¿Se trata de esconder la impotencia -a la espera de la sentencia del Supremo- creando organismos rimbombantes sin dotación presupuestaria para satisfacer al sector  más creyente del independentismo? Eso parece, porque ayer mismo el 'president' Torra presentó en Barcelona el consejo asesor del foro para el debate constituyente. Nadie se ha enterado de lo que se pretende, excepto de que lo presidirá Lluis Llach que, con buen sentido, dijo que no se trataba de hacer una constitución para Catalunya, que eso es para más adelante, sino de repensar lo que debe ser el país a largo plazo. Si Mas en enero del 2016, para salvar el bloqueo de la CUP, hubiera propuesto de 'president' al cantautor, quizás el 'procés' habría sido gestionado, sin renunciar a los tickets para viajar a Ítaca, con más 'seny'.

Al secesionismo le cuesta salir del laberinto en el que se metió el 27-O cuando ya sabía que iba a perder. Quizás solo por no atreverse a reconocer que la independencia, que había dicho que ya se tocaba con los dedos, era al menos a corto plazo una promesa tan aventurada que rayaba en la falsedad.