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La clave

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el president, Quim Torra, el pasado agosto, en Waterloo.

EFE / STEPHANIE LECOCQ

Tambores de elecciones en Waterloo

Enric Hernàndez

En la órbita de Puigdemont cobran fuerza los partidarios del adelanto electoral para frenar a ERC, domesticar al PDECat y torpedear el pacto presupuestario con Sánchez

El sábado 27 de octubre, un año después de que Mariano Rajoy disolviera el Parlament a golpe de 155, Quim Torra tendrá la facultad de firmar el decreto de convocatoria de unas nuevas elecciones. El inmediato adelanto electoral fue descartado días atrás por Torra y el vicepresidente Pere Aragonès (ERC), pero eso fue antes de que la coalición independentista perdiera la mayoría parlamentaria, y también de que la CUP haya anunciado este sábado su propósito de bloquear la Cámara catalana para impedir que se consolide un Govern que juzga “autonomista”.

Llamar a los catalanes a las urnas es una prerrogativa exclusiva del ‘president’, quien nunca ha ocultado su condición vicaria respecto a Carles Puigdemont. La fecha de los comicios, por tanto, no será fruto de un acuerdo entre JxCat y ERC, cuya aversión mutua aumenta día a día, sino tributaria de los intereses del inquilino de la mansión de Waterloo.

La aparente victoria de Puigdemont en la asamblea del PDECat de julio, cuando descabalgó a la desafecta Marta Pascal, se ha revelado pírrica. El presidente neoconvergente, David Bonvehí, se mantiene firme en su negativa a integrar el partido en la Crida per la República del ‘expresident’, y cuenta con el respaldo de centenares de alcaldes y alcaldables que no quieren más experimentos antes de las municipales de mayo. También alarma al PDECat la ponencia ideológica que la Crida presentará en una semana en Manresa, que, en sintonía con los CDR, apuesta por “forzar un referéndum” merced a una temeraria confrontación con el Estado.

Contra ERC y PDECat

Declina la estrella de Puigdemont mientras las encuestas sonríen a ERC y Oriol Junqueras, reconvertido al pragmatismo, refuerza su liderazgo al frente del ‘procés’ desde la sala de visitas de la cárcel de Lledoners.

No es de extrañar, pues, que en los ‘chats’ entre el Palau, Waterloo y sus untados asesores áulicos cobre fuerza la hipótesis de pulsar el botón nuclear de las elecciones para neutralizar el ascenso de ERC, abortar la emancipación del PDECat y torpedear el pacto presupuestario con Pedro Sánchez. Atentos a sus pantallas a partir del 27.