Ir a contenido

ANÁLISIS

Luis Enrique, durante el partido ante Croacia en Elche.

AFP / JOSE JORDAN

El agente secreto Lluís Enric

Antonio Bigatà

Propongo un amplio, sincero aunque disimulado homenaje del barcelonismo al seleccionador de España. Sólo hay un riesgo. Aunque sea clandestino pueden acabar enterándose en Madrid y en ese caso tomarían represalias. Si se descubre la tostada partidista del 'nostre  Lluís Enric', ese submarino al servicio del Barça que navega sorteando el oleaje del Manzanares, lo despedirán y volverán a nombrar a Lopetegui.

¿Homenaje? ¡Claro! Es un auténtico trato de favor al Barça que a la hora de seleccionar no llame nunca a Jordi Alba para preservarlo del riesgo de una lesión y para que se relaje un poco con la familia en este intensísimo inicio de temporada. La verdad es que el  agente secreto barcelonista Lluís Enric los tiene como un toro. El mejor carrilero zurdo de toda Europa descansa sistemáticamente los días que juega España. Y esta vez Busquets, casi casi. Aunque lo seleccionó, ante 'País de Goles' lo dejó en el banquillo. Si somos sinceros reconoceremos que para hacer de abusaenanos  contra un adversario tan malo ninguno de los dos hacía falta. Pero eso Lluís Enric no lo hace con Sergio Ramos, no. ¡Qué se canse! ¡Qué se exponga a una lesión!

 Un ultimátum de Quim Torra

Los madridistas de la capital se guiñan el ojo entre ellos mientras se dan pequeños codazos cómplices. Piensan que ya era hora de que España tuviese a un gran español imparcial y con principios como seleccionador, a alguien capaz de alinear ante 'País de Goles' a 17 jugadores sin que ninguno de ellos proceda de la autonomía nefasta (si se fijaron, tampoco había nadie del Girona, y por si las moscas tampoco del Espanyol, que lleva en el nombre esa i griega intercalada tan sospechosa).

Paseando por el Retiro los compadres de Florentino miran con catalejos blancos hacia las Ramblas para ver si hay mucha gente haciéndose el 'harakiri' por lo que creen, 'pobrets', ¡qué grande eres sibilino Lluís Enric!, una inmensa humillación al Barça. Después enfocan mirando al Palau de la Generalitat por si Quim Torra reacciona ante la ofensa lanzando uno de sus llamativos ultimátums.

 A los de los catalejos les desconcierta tanto la indiferencia de los señores que pasean por las Ramblas como las sonrisas 'butifarroneantes' de otros ciudadanos que, con o sin lazos amarillos, miran a su vez hacia Madrid satisfechos porque sus intereses vencieron a su vez por 17 a 0.

Gestiones de Pedro Sánchez

No descarten, señoras y señores lectores, que Pedro Sánchez, que no es tonto, haga gestiones discretas para que lo que él considera una torpeza no se repita. Es el único de los de allí que se da cuenta de que lo que pasó el jueves por la noche favorece el incremento de la desafección que existe en Catalunya en relación a la Roja española.

Puestos a hacer política el presidente del Gobierno tendría que evitar que esa  Roja a causa de un exceso de celo patriótico y anticomunista de burócratas federativos de la etapa Villar que aún no han sido depurados  vuelvan a decidir que la selección de todos salte al campo -como ocurrió en 'País de Goles'- con ¡camiseta y pantalón blanco! Tras ese partido la desafección se ha duplicado.

 Gracias querido 'Luxu'. El barcelonismo aplaude tanto el descanso de sus jugadores como que la lista de la selección incluya a tantos y tantos madridistas para que se agoten o sufran sobrecargas fibrilares. El catalano-asturiano llama incluso a tíos que ni siquiera son verdaderos titulares para Lopetegui el Breve, como Dani Ceballos, Nacho o Lucas Vázquez, e incluso al torpe Morata por si vuelve.

En realidad lo único que le disgusta es que la selección no dispute más partidos -podrían ser siempre dos por semana- y no ocupe más tiempo y energías de Sergio Ramos, que cuando viaja a los diversos campos del mundo el público internacional  -sobre todo el más entendido- ya le trata como las gradas más rancias de aquí hacían con Piqué cuando este cometía la excentricidad -creo que es así como lo considera el ya mencionado Quim Torra- de partirse la cara por esa camiseta que la prensa de Madrid subraya sospechosamente que es de todos.

El barcelonismo considera otra pena que, quizás porque ya no está Rajoy, el Consejo de Ministros no nacionaliza a Bale. Reúne el requisito de ser del Madrid, podría prestarle grandes servicios a 'Lluís Enric' por lo sutil y delicado de su fútbol y, dadas sus características, España podría alistarlo para combatir en primera línea si Vox, Casado y Rivera algún día deciden recuperar por fin Gibraltar aunque sea a cabezazos.

Temas: Luis Enrique