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Un icono contemporáneo

Al rico Banksy

LEONARD BEARD

Al rico Banksy

Javier Pérez Andújar

El artista callejero es la vuelta a la pintura primera, a Giotto, a los primitivos que trabajaban sobre muros en vez de lienzos

Bueno, vale, ok, el compromiso. ¿Triturar una obra de arte en una subasta es una denuncia o una quedada? ¿Qué ha hecho Banksy esta vez? ¿Quién es Banksy? Banksy es la vuelta a la pintura primera, a Giotto, a los primitivos que trabajaban sobre muros en vez de lienzos. Quizá en el año 1300 se pintaba más en los interiores, y ahí Banksy busca lo contrario. Su arte es callejero. Las aceras son las iglesias. Congregaciones de gente humilde que cree en un mundo mejor.

La reproducción del estarcido de la niña y el globo, que es la obra que ha hecho papilla en la célebre sala de subastas Sotheby's delante de todo el mundo, después de ser adjudicada por 1.180.000 euros, nació hace 16 años al pie de una sucia pared de Londres, en Great Eastern Street. ¿Qué calle es esa? Hoy es un sitio 'hipster', pero cuando Banksy estampaba en esa calle la imagen que ahora se ha autodestruido, y cerca también de su hambrienta rata gigante y de aquella tele saliendo disparada por una ventana, era el lugar donde estableció su sede el Frente Nacional (un partido fascistoide británico), un barrio que hasta entonces había sido habitado por la clase trabajadora autóctona.

Banksy es un avatar. Nos obliga a reflexionar sobre el arte y la sociedad

El dibujo de esa niña intentando alcanzar un globo en forma de corazón recorrió todos los ordenadores del mundo, y en una encuesta popular (patrocinada por Samsung) fue votado como la obra de arte favorita de los británicos, por encima de su adorado Constable. Luego compró el mural (570.000 euracos del ala) una compañía dedicada a tratar bien a la gente VIP y se lo llevó del sitio. Pero aun así la imagen siguió creciendo como icono y se convirtió en símbolo del apoyo a los refugiados de la guerra de Siria, y fue proyectada en París sobre la Torre Eiffel.

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No sé si Banksy en Sotheby's viene a ser la otra cara de la moneda de artistas como Damien Hirst y Jeff Koons, que han convertido el arte en un pastizal. En su novela 'El mapa y el territorio', Michel Houellebecq los retrata y muestra a Hirst como “un rebelde rico” que siempre parece decir: “me cago en vosotros desde las alturas de mi pasta”. Acaso esté más cerca de Basquiat, negro de clase media, hoy mítico y muerto a los 27 como un rockero. No solo porque Basquiat empezó su carrera grafiteando con un amigo en el SoHo neoyorquino (firmaban juntos como SAMO, abreviación de Same Old Shit, traducido, la misma mierda de siempre), sino porque el año pasado, asimismo en Sotheby's, un cuadro de Basquiat se convirtió en la obra más cotizada (99.300.000 euros) de un artista estadounidense. ¿Está Banksy queriendo justificarse, liberarse de todo esto? No sé. ¿Ayuda a entenderlo el crítico y pintor mexicano Francisco Soriano cuando en su canal de YouTube acerca a Banksy al artista chino Ai Weiwei? Creo que sí. Creo que cuando Ai Weiwei destruye un jarrón milenario, denuncia muertes de niños y torturas en su país, da la cara, y esto le ha costado la cárcel. Banksy es un avatar. Nos obliga a reflexionar sobre el arte y la sociedad. Pero Ai Weiwei nos recuerda que el artista existe.

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