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Dos miradas

El President de la Generalitat, Quim Torra saliendo del pleno en el Parlament.

ALBERT BERTRAN

Estrategas del Risk

Josep Maria Fonalleras

Lo ha declarado el 'president' Torrent: "La cosa no va de valientes y cobardes". Y yo añado: va de estrategas del Risk

En primer lugar, hay que decir que la decisión de Llarena de intervenir sobre los derechos electorales de los políticos encarcelados y exiliados fue del todo arbitraria. Es decir, usó una facultad de los jueces - la interpretación de la ley - y la puso al servicio de una voluntad previa fundamentada en el capricho, la venganza o la intención de modificar procesos que no son judiciales sino políticos. Es el quid de la cuestión de todo lo que está pasando estos días. Utilizar una normativa que solo hace referencia a casos extremos de terrorismo, entender la prisión preventiva como una permanente arma arrojadiza y no como un recurso extremo, inmiscuirse en la esencia democrática a fin de lanzar un torpedo a la línea de flotación de lo que representa un Parlamento, son indignas y muy burdas actitudes de un juez que la máxima representación de la voluntad popular no puede admitir.

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Dicho esto, ¿qué hacer? ¿Jugar la carta de la desobediencia radical o aprovechar los resquicios de la decisión para decir que desobedeces, sin hacerlo, pero de tal manera que pervivan la soberanía, y sobre todo la aritmética, parlamentarias? Todos dijeron que sí a lo segundo y luego algunos cambiaron y dijeron que no acataban aunque en realidad acataran, porque era así como perdían aritméticas y soberanías. Lo ha declarado el 'president' Torrent: "La cosa no va de valientes y cobardes". Y yo añado: va de estrategas del Risk.