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ANÁLISIS

Ronaldinho, en febrero del 2017, cuando se incorporó al Barça como embajador del club

QUIQUE GARCIA (EFE)

La 'espaldinha' de Ronaldinho

Iosu de la Torre

Qué distinto este embajador de la Fundació Barça del legendario Sócrates exigiendo democracia durante la dictadura brasileña

Hay noticias que si se ponen juntas subrayan la contradicción de la existencia: 1) Ronaldinho pidiendo el voto de los brasileños para Jair Bolsonaroel Trump brasileño. 2) Ronaldinho, abanderado de la Fundació Barça, la que rescata de la miseria a niños y jóvenes en las favelas de Río de Janiero.

El candidato ultraderechista está muy cerca de ser presidente con un discurso racista y homófobo, defiende la pena de muerte y se declara enemigo de las oenegés. Es el elegido de los grandes oligarcas y las financieras. La Fundació del Barça trabaja para que los niños más olvidados del planeta obtengan su derecho a la educación. Enarbola la bandera de la tolerancia y el 'no a las guerras'. Antes de que la Fundación Nobel otorgase el de la Paz a Nadia Murad, la descubrió el club y la trajo a Barcelona. A la iraquí que se juega la vida por desterrar la violencia sexual como arma de guerra no la han olvidado ni Bartomeu ni Messi, con la que se retrataron.

También Rivaldo y Fitipaldi

Los analistas afirman que Bolsorano acabará arrasando la diversidad plurinacional de Brasil. La BBC recogió el testimonio de una votante (blanca) del exmilitar que proclama sin vergüenza que hace falta una guerra civil con 30.000 muertos: "Mejor un homófobo y un racista que un ladrón". 

Y en eso apareció Ronaldinho, harto al parecer de Dilma Rouselfef y Lula Da Silva, enfundado en la 'canarinha' mostrando el 17 en la espalda, el número fetiche de Bolsorano.


También lo hicieron los futbolistas retirados Rivaldo y Cafú y el piloto retiradísimo Emerson Fitipaldi.

Rivaldo, en una visita a Barcelona. 'Los agujeros son para recordar', se lee en la camiseta / JORDI COTRINA

Hay quien se pregunta cómo es posible que gente tostada nacida en la pobreza se decide por apoyar a un ultra. Se acepta la existencia de los obreros de derechas. Por tanto asumamos que algunas viejas glorias millonarias del balón quieran un general que les cobija. Pero no en nuestro nombre. No en el del Barça.

Ronaldinho quizá olvidó lo bien que le quedaba el logo de Unicef en el pecho, luego en la barriguita. Rivaldo, el ídolo Rivaldo que fue milmillonario cuando las pesetas, hoy hace publicidad de una casa de apuestas, en las que quizá se arruinan millones de parias. También parece haber borrado de su biografía los kilómetros que recorrió descalzo para jugar a fútbol en su Pernambuco natal. Cafú, ni fu, ni fa.

La ideología del fútbol

Mienten quienes aseguran que en el fútbol no hay ideologías. ¿Qué diferencia a estos partidarios de Bolsorano del legendario Socrates? La respuesta pudo darla aquel gigante cuando se refirió a las dos caras de la sociedad, la de los pobres y la de los que lo tiene todo.

Ronaldinho, Rivaldo lo tienen todo y no quieren que se lo jodan. Puede ser hasta legítimo, pero que dejen en el arcón de su desmemoria la túnica de apostol azulgrana. Qué distintos de aquel Sócrates que reclamaba democracia en su camiseta del Corinthians. Y de Juninho Pernambucano que, ante el alud 'bolsaranista', clamó: "Me revuelvo cuando veo a un jugador o exjugador de derechas. Nosotros venimos de abajo, fuimos criados con el pueblo. ¿Cómo nos vamos a ir al otro lado? ¿Vas a apoyar a Bolsorano, mi hermano?". Pues lo apoyaron.

La imagen de Ronaldinho ejerciendo de embajador del Barça resultará, a partir de ahora, tan efectiva como aquel anuncio de Maradona y Julio Alberto diciendo no a las drogas.

Malditos ídolos del fútbol.

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