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La clave

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, durante una intervención en el Congreso.

JOSE LUIS ROCA

Chantaje al Estado

Enric Hernàndez

Servirse del material tóxico del excomisario Villarejo para abatir a Sánchez, como hace la derecha, supone caer en la política de la peor estofa

Las cloacas del Estado, de cualquier estado, son terreno fértil para la proliferación de alimañas que medran con la información sensible obtenida por sus responsabilidades públicas. En los años 90 fue el coronel Juan Alberto Perote quien sustrajo abundante documentación de Cesid (el actual CNI) y se la entregó al banquero en apuros Mario Conde. Ahora es el tenebroso excomisario José Manuel Villarejo quien, encarcelado por organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, está poniendo en jaque al Estado merced a las grabaciones con personajes públicos que realizó durante años.

Los audios de una comida que Villarejo y otros policías celebraron hace nueve años con el juez Baltasar Garzón y la fiscal Dolores Delgado, hoy ministra de Justicia, están apareciendo a cuentagotas en un medio digital en apariencia nacido con ese solo propósito. En busca tal vez de una complicidad con los agentes que la ayudara en su labor como fiscal, Delgado desliza cotilleos jocosos que mueven al sonrojo, pero no constituyen delito. Tampoco el autor de la grabación queda en buen lugar, lo que, a estas alturas, tampoco debe preocuparle demasiado.

Resulta inquietante que jueces, fiscales y gobiernos de todo signo depositasen su confianza en un policía tan falto de escrúpulos como para espiar y grabar a diestro y siniestro, amén de amasar una enorme fortuna. Y también que ciertos periodistas se prestasen al juego sabiendo de sus malas artes. Pero lo que clama al cielo es que, conocidas sus aviesas intenciones, algunos partidos se sirvan del material tóxico recopilado por el excomisario para hacer política de tan baja estofa.

Los audios de Corinna

Cuando la difusión de la conversación entre Villarejo y la princesa Corinna sembró dudas sobre los negocios privados del rey Juan Carlos, PP, PSOE y Ciudadanos cerraron filas para que el Congreso no investigase al monarca emérito. Ahora, por contra, a la derecha sí le vale la munición del policía corrupto en su empeño de abatir a Pedro Sánchez y forzar elecciones. Sin reparar en que, de lograrlo, habrían sido cómplices de un chantaje al Estado.