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Dos miradas

El ’exconseller’ Joaquim Forn, en una imagen de archivo.

GABRIEL BOUYS (AFP)

Mina derrumbada

Josep Maria Fonalleras

En 'Escrits de presó', Joaquim Forn refleja el asombro ante la injusticia, el análisis de los hechos y, sobre todo, los desasosiegos e incluso el miedo tras los barrotes

En una cárcel quizá no se ha escrito una obra tan colosal (por el tamaño, por la ambición, por la perspectiva moral y humanística) como 'I quaderni del carcere', de Gramsci. Leyendo estos cuadernos, estas notas, enseguida piensas: ¿cómo es posible que en el ambiente recluido, putrefacto e inhóspito de una celda un hombre pueda expresar con tanta clarividencia conceptos que van desde el estudio erudito a la filosofía o la gramática, pasando por las reflexiones sobre la acción política inmediata? Las cartas de Gramsci a Tatiana Schuct son otra cosa: se percibe más la desazón del hombre encarcelado, mientras que en los 'Quaderni' vemos la magnitud del pensador.

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Los escritos desde la prisión oscilan entre estos dos polos: la necesidad de transmitir las angustias íntimas y la posibilidad de profundizar en el trabajo intelectual. El desgarro del alma, el soplo poético o el impulso de la razón, la voluntad de hacer saber al mundo que no eres "un minero atrapado en una mina derrumbada, sin que nadie sepa nada de ti", como escribió Ai Weiwei.

Un día de estos salen los 'Escrits de presó' de Joaquim Forn, instantáneas donde se refleja, día a día, el asombro ante la injusticia, el análisis de los hechos y, sobre todo, los desasosiegos tras los barrotes. Incluso el miedo. No es un Gramsci, por supuesto, pero vemos al hombre y sus circunstancias, las ansiedades, las amistades, el dolor, el afán de supervivencia.